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Apertura internacional de la Bolsa

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Las audaces innovaciones financieras suelen ser un reto a las políticas económicas. Recientemente, la Bolsa de México permitió las colocaciones en el Indice 100 de Nasdaq, llamado QQQ. Nasdaq es el mercado de valores donde las transacciones se realizan a través de un sistema de computadoras, en lugar de en una sala llena de corredores. QQQ incluye las 100 empresas más grandes, no financieras, que se cotizan en Nasdaq. Y ahora, los mexicanos pueden invertir desde su propio país en estas 100 empresas comprando una sola acción de QQQ.
 
Al estimular la apertura internacional en el mercado accionario de México, la Bolsa le permite al inversionista mexicano expresar su descontento con políticas internas. Al ampliar sus alternativas, el inversionista local puede colocar su dinero en el exterior cuando esté descontento con respecto a lo que sucede en su país.
 
Las nuevas colocaciones en QQQ es un nuevo paso hacia la modernización del mercado de capitales mexicano y a su mayor integración a la economía global. Esto ha sido posible gracias a la mayor fortaleza de la economía mexicana desde 1994. También fue facilitado por las reformas de 1997 en las pensiones, lo cual ha aumentado el ahorro y aportado una base sólida a los inversionistas institucionales.
 
Esto está sucediendo al mismo tiempo que las autoridades de la banca central de EEUU anuncian que las tasas de interés aumentarán y que el gobierno chino está tomando medidas para enfriar su economía. Aunado a mayores riesgos geopolíticos, las acciones de los gobiernos de China y EEUU pueden dificultar el ambiente económico mundial para los mercados emergentes.
 
Las mayores dificultades parecen que van a ser enfrentadas por Brasil, país que sigue hundido en una recesión, que mantiene una deuda pública exagerada y que muestra creciente señales de fatiga política por las reformas. Pero otros países que no aprovecharon los buenos tiempos para fortificar suficientemente a sus economías, lo cual incluye a México, confrontarán tiempos más difíciles.
 
Bajo el favorable ambiente externo que prevaleció durante los últimos años, se comprende el sentimiento de complacencia que predominó en la política económica de los países en desarrollo. Los intereses eran los más bajos en EEUU y Europa de los últimos 45 años, extranjeros aportaron copiosas inversiones en busca de mejor rendimiento, reduciendo el costo del financiamiento externo.
 
Bajo tales circunstancias, los gobiernos de esos países no eran castigados por no ampliar sus programas de consolidación fiscal ni por retrasar sus programas de reformas, a pesar que el mercado conocía la necesidad de tales reformas para lograr el crecimiento económico a largo plazo.
 
Un ambiente considerablemente más difícil prevalecerá en los próximos meses y sería un error que los gobiernos latinoamericanos se sigan sintiendo satisfechos. Uno sólo tiene que recordar la devastadora caída de las economías emergentes la última vez que aumentaron las tasas de interés en 1994 en EEUU. Y más recientemente, la trepidación causada a fines del mes pasado con el anuncio de las autoridades chinas sobre su intención de frenar su recalentada economía. América Latina no va a poder contar con el mercado chino para mantener altos los precios de sus exportaciones de materias primas y otras mercancías.
 
Para México significa que no se podrá dar el lujo de esperar a las próximas elecciones presidenciales para profundizar las reformas y mejorar así su futuro. Pero si las autoridades fallan, los mexicanos tienen ahora la alternativa de colocar sus ahorros en el QQQ de Nasdaq.
 
© AIPE
 
Desmond Lachman, académico del American Enterprise Institute y analista de TechCentralStation.com

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