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Bush se mantiene a flote

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Las elecciones norteamericanas siguen generando encuestas muy diversas y en este fin de semana, después de los dos primeros debates, Bush va por delante en dos sondeos y ligeramente detrás en todos los demás.

En la encuesta Gallup ha habido una sorprendente recuperación de Bush, que pasó de perder por 40-51 el jueves, a tan solo 44-45 el viernes y saltó este sábado 7 puntos por delante de Gore, 48-41. Sin embargo, el hecho de que la oscilación sea tan fuerte y que además, la encuesta de Zogby, por lo menos tan respetable como Gallup, todavía tenga a Gore por delante 4 puntos, 45-41, podría indicar que la recuperación de Bush es pasajera, aunque necesariamente tiene que servir para estimular una campaña que parecía hundirse por momentos desde mediados de septiembre.

La peor noticia para Gore es la recuperación del candidato del Partido Verde Ralph Nader, quien según la encuesta Zogby ha alcanzado ya 6 puntos en la intención de voto. Es malo porque Nader tan solo puede robarle votos por la izquierda a Gore, algo especialmente cierto en California, el mayor estado del país en número de votos electorales, pues tiene 54 de los 270 necesarios para la mayoría.

La mejor noticia para Gore es que algunas proyecciones ya le dan 271 votos electorales, aunque Bush, con 256, no le va muy a la zaga. Por otra parte, si el avance de Gore no es espectacular en cifras totales, ha ido incrementando su apoyo tanto por grupos demográficos, como por regiones, como por afiliación política, a pesar de que en los últimos días su rival republicano George W. Bush no ha tenido problemas y Gore, en cambio, ha quedado pillado en dos "exageraciones" más y se ha convertido en objeto de bromas por su intento de reencarnarse en un nuevo Ronald Reagan con la ayuda de barberos y maquillaje.

Pero si el maquillaje y los peinados de Gore cuando debatió con Bush resultaban grotescos y era evidente que había pasado días aprendiendo los gestos de Reagan, las burlas quedan limitadas a las llamadas telefónicas y chistes en diarios, pero no entran en los programas establecidos de las televisiones, como la CNN rebautizada por los republicanos la "Clinton News Network", y que digieren en unos segundos, con la inevitable simplificación, la principal fuente de noticias para la mayoría del público. No deja de ser irónico que, a la hora de buscar a quien parecerse haya escogido al presidente que, a pesar de su enorme popularidad 12 años después de retirarse, es acusado constantemente por los demócratas, de haber instaurado la "era de la codicia" y se le culpa por los enormes déficits que durante algunos años tuvo el presupuesto norteamericano.

Es posible que la recuperación de Bush que las encuestas reflejan este fin de semana se deba a la impresión del primer debate en el que el público puede juzgar sin el filtro de la prensa. Llamaron un tanto las distorsiones utilizadas por Gore para "demostrar" la necesidad de las reformas en las que quiere gastarse algunos miles de millones de dólares: una es la historia de la viejecita que hurga en los cubos de basura para recoger latas vacías con que comprar las medicinas que no puede pagar con sus módicos ingresos combinados de la pensión y seguridad social. Otra es el caso de la estudiante de Florida, que se ha de quedar de pie porque la clase de su escuela pública de Sarasota está tan abarrotada que no hay sitio ni para un pupitre.

Es cierto que la ancianita recoge latas y que su pensión no da para mucho, pero tiene un hijo millonario con un rancho de 80 acres, además de los establos y su mansión personal, hay una pequeña casita a disposición de su madre a la que, además, ofrece dinero repetidamente. La señora rechaza ambas ofertas porque prefiere mantenerse independiente, algo que le permite su buena salud pues, a pesar de tener más de 80 años condujo más de 800 Kms su Winebago, una furgoneta de elevado precio y consumo de gasolina, para presentar su caso a Gore.

En cuanto a la estudiante, también es cierto que estuvo de pie en clase…el primer día del curso porque la escuela se equivocó en el número de estudiantes y puso un pupitre de menos que se apresuró a colocar al día siguiente. La clase en cuestión era un curso científico con 34 estudiantes adolescentes que disponen de 12 laboratorios y dos monitores gigantes para seguir los experimentos en el aula. La escuela en "situación precaria" acababa de instalar en esa clase equipos por valor de 19 millones de pesetas.

Bush responde a los otros casos más substanciales planteados por Gore con la pregunta "¿qué hicieron ustedes en los últimos ocho años?", pero su carisma es insuficiente para compensar los slogans del "dinero para los ricos" o "medicinas para los ancianos" con que Gore le machaca.

La campaña, entre tanto, se intensifica y las televisiones tienen cada vez más anuncios de "dinero blando", es decir, los pagados por grupos que defienden una o otra posición. El más reciente acusa a Bush de querer eliminar el "derecho de una mujer a elegir" y advierte que si no hay un demócrata en la Casa Blanca las mujeres norteamericanas ya no podrán abortar legalmente.

Es inútil que Bush diga que el país no está listo para cambiar las leyes, que él respetará incluso el permiso de vender la píldora R-486 para abortos en las primeras semanas de gestación. Su oposición al aborto en pleno parto y su deseo de que las mujeres lo eviten voluntariamente basta para asustar a millones de feministas. Y este es un terreno peligroso pues Bush no convence a los demócratas pero su posición moderada enoja a los más conservadores que no dejaron de observar que en su discurso del pasado fin de semana a la Coalición Cristiana no atacó la aprobación del R-486.

Por otra parte, aunque Bush ha mejorado su estilo, no aprovecha los blancos que le ofrece Gore en algunas ocasiones. En el debate del pasado martes, por ejemplo, Gore le acusó de "condicionar" el nombramiento de jueces al Supremo a su oposición al aborto e inmediatamente aseguró que él, de salir elegido, tan solo propondría magistrados que defiendan el aborto. Bush lo negó repetidamente, pero no señaló que Gore anunciaba precisamente que él sí sometería a sus jueces a condiciones específicas, algo contrario a la independencia de la rama judicial exigida por la constitución.

Está aún por ver si Bush saca algún provecho de la discordancia entre Gore y la administración Clinton en la política de Yugoslavia, pues tanto el asesor de seguridad Sandy Berger como la secretaria de Estado Madeleine Albright aseguran que han buscado la colaboración de Moscú, pieza esencial para la estabilidad en los Balcanes. Gore, en cambio, ridiculizó a Bush por proponer precisamente esto en el debate del 3 de octubre.

Bush está cobrando nuevas esperanzas, sobre todo porque aún le queda la posibilidad de imponerse en los dos próximos debates, con un formato más favorable a su estilo personal. Pero si el primero, del 3 de octubre, tan solo lo vieron 50 de los 270 millones de norteamericanos, lo más probable es que los dos restantes tengan bastante menos audiencia.

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