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La transformación hispana

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Los reyes de España concluyeron este jueves su visita a Washington y siguieron viaje al sur de Estados Unidos, que se transforma a ojos vistas por la fuerte presencia de inmigrantes hispanos. La primera escala es en Texas, donde el Museo Meadows de Dallas, alberga una importante exposición de arte español de los últimos diez siglos y acaba de inaugurar una exhibición retrospectiva del arquitecto y escultor Santiago Calatrava, galardonado el año pasado con el Premio Algur Meadows a la Excelencia en las Artes.

El estado de Texas sigue los pasos de California en el crecimiento de su población iberoamericana, que modifica día a día la estructura social y la manera de vivir. La marca principal está probablemente en las escuelas, donde los niños hispanos son mayoría en muchos lugares y obliga a reajustar los programas escolares y a contratar maestros que hablen español. Sin los trabajadores inmigrantes, en su mayoría mexicanos, no funcionarían ni hoteles ni restaurantes, ni gasolineras, ni la mayoría de los servicios particulares y municipales.

El 32% de hispanos que forman la población de Texas, están a punto de desbancar a los europeos como principal grupo étnico, igual que han hecho ya en California. Con ellos se transforma el estilo de construcción y se extiende la omnipresente comida mexicana, aunque la transformación sea mutua. La cocina mexicana pierde en picante y gana en grasa para convertirse en "tex-mex", el español se vuelve "espanglish" y las mujeres adoptan la independencia de las norteamericanas cuando empiezan a ganar más que sus maridos y el deficiente transporte público las obliga a conducir su propio automóvil.

En Florida, la última etapa del viaje, la presencia hispana es distinta: no solo es proporcionalmente menor, pues el estado es una meca de los jubilados de todo el país, sino que tiene otra composición. El exilio cubano ha sido el grupo dominante durante décadas, aunque ahora en el centro y norte del estado hay gran cantidad de centro y sudamericanos.

Al sur, Miami muestra la influencia cubana en el barrio de "La Pequeña Habana" en torno a la popular "calle ocho", donde se venden guayaberas y tanto se sirve arroz con frijoles como paellas y gazpachos. Los cubanos han progresado y hecho progresar este centro económico, con su interminable colección de tiendas que abastecen a los turistas pudientes del hemisferio y el nudo de comunicaciones para el Caribe y Centroamérica: para volar de un país centroamericano a otro, la mejor comunicación pasa a menudo por Miami.

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