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Perfil hispano

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El imaginario "hispano promedio" de Estados Unidos tiene dos tercios de mexicano, prefiere vivir en el sur o el oeste, es miembro de una familia de 5 personas y gana entre un tercio y un quinto menos que el resto de la población, según sea hombre o mujer.
El censo del pasado año refleja una población de casi 36 millones de hispanos, cifra que probablemente han sobrepasado ya pues las fronteras siguen siendo porosas.

Esto significa que uno de cada 7 residentes proviene de un país de habla española: 66% de México, 8% de Puerto Rico, 13% de Centro y Sudamérica, 3.6 % de Cuba y el 5.8% de otros lugares.

Si México se lleva la palma en cantidad, va a la cola en nivel de vida, pues tanto los hombres como las mujeres ganan menos que cualquier otro grupo hispano, ocupan los empleos menos calificados y tienen el nivel de educación más bajo. Los cubanos son los mejor preparados, con un 23% de universitarios, casi cuatro veces más que los mexicanos, con un 6.9%.

En general, la educación es escasa: el 57% ha acabado la enseñanza secundaria y tan sólo el 11% tiene título universitario, lo que les obliga a concentrarse en trabajos de limpieza y peonaje.
Estas diferencias se explican en parte por el tiempo pasado en EE UU, pues las oleadas de emigración más recientes acostumbran a ser las más pobres.

En esto, los hispanos siguen el patrón de otros inmigrantes y se integran rápidamente: la cuarta parte se ha nacionalizado en proporción creciente a los años transcurridos aquí: el 74% de los llegados antes de 1970, el 46 % entre 1970 y 1980, el 24% entre 1980 y 1990 y el 7% de 1990 hasta el 2000.

Un caso especial son los portorriqueños, que disponen de todos los derechos de los ciudadanos norteamericanos y lo saben. No se refleja en una mayor participación laboral, pues es el grupo con menor porcentaje de hombres con pleno empleo: tan solo el 34%, comparado con el 49% de los cubanos, el 44% de los centro y sudamericanos y el 39% de los mexicanos. Los portorriqueños no temen ser expulsados y saben cómo exigir subsidios sociales.

La demografía hispana es muy distinta del resto del país. El 36% es menor de 18 años, tan solo un 5% tiene más de 65 y el 32% está entre los 25 y 44. El promedio nacional es, respectivamente, del 23.5, el 14 y el 30%.

Es bien seguro que el próximo censo arroje una proporción hispana mucho mayor pues el porcentaje de niños menores de 9 años es casi el doble que la media del país. En California, más de la mitad de los niños en las escuelas de ciertas ciudades son hispanos y otro tanto ocurre en Texas, estados en que su influencia sobrepasa ya a la que tienen en la Florida, donde "compiten" con los pensionistas que se jubilan de las nieves y temporales del norte.

El índice de natalidad hace que el 31% viva en familias de cinco o más personas, algo que tan sólo ocurre en el 12% de los demás residentes y, al revés, tan sólo un quinto de las familias son una pareja, comparado al 46% de la media nacional. Únicamente los cubanos, afincados ya hace tiempo, siguen la corriente general y tienen familias pequeñas.

Por "familias" se entienden "hogares", pero no matrimonios, pues se casan mucho menos que el resto del país: el 33% de adultos nunca contrajo matrimonio, comparado con el 24% de la media. A excepción, nuevamente, de los cubanos, que se casan todavía más que el promedio nacional.

En cuanto a la religión, son generalmente católicos, pero su presencia en las iglesias se debe mucho a la asistencia social y no siempre a la piedad. Además, las sectas protestantes han conseguido hacer mella entre los latinos que se apuntan, como tantos norteamericanos, a las denominaciones que proliferan como setas y les ofrecen pequeñas comunidades en que se sienten protegidos.

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