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Si una persona inicia una "huelga de hambre total" sus reservas de glucógeno disminuyen por el mal funcionamiento de su hígado, sus niveles de glucosa son inferiores en la sangre y finalmente su organismo deja de hacer uso de los hidratos de carbono.

Dr. Enrique de la Morena
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La Real Academia de la Lengua Española define huelga de hambre como "la abstinencia total de alimentos que se impone a si misma una persona. De este modo, muestra su decisión de morir si no consigue lo que pretende".

Ahora bien, deberíamos añadir a dicha definición las distintas formas que existen de ayunar como expresión reivindicatoria: aquella en que el individuo no toma absolutamente ningún tipo de alimento ni bebida, por lo tanto la huelga es total. O bien, cuando la persona ingiere líquidos y mantiene su organismo con una actividad metabólica normal.

Durante el periodo de ayuno, nuestro organismo vive a expensas de reservas energéticas. Éstas pueden ser de dos tipos. Una es en forma de hidratos de carbono. Su representante es el glucógeno, que se encuentran en el hígado y en los músculos. Y la otra fuente de energía son los lípidos o las grasas, representados por los triglicéridos que son los célebres michelines.

Las reservas de glucógeno duran aproximadamente 48 horas. A partir de ese momento, se pone en marcha el gasto energético haciendo uso de "la grasa de depósito" (triglicéridos). Al cabo de un tiempo bastante alargado, al haber consumido nuestra grasa de reserva, comienzan a consumirse las proteínas, que son nuestros elementos plásticos. Esto origina cambios muy importantes en nuestro metabolismo. Desde la debilidad mental, pereza física y deterioro de la piel, hasta la perdida de peso que puede alcanzar al sesenta por ciento de la masa corporal. El último paso es el coma irreversible que conduce a la muerte. Este tipo de huelga de hambre total viene a durar, más o menos, un mes.

Cuando la huelga de hambre es parcial, significa que el individuo toma agua y bebidas isotónicas. En este caso el tiempo se alarga y las condiciones fisiológicas no son tan espectaculares como en la huelga de hambre total.

Está demostrado que si una persona empieza una huelga de hambre total, el glucógeno disminuye rápidamente. El hígado sigue formando glicógeno en muy pocas cantidades, la glucosa en sangre disminuye y poco a poco el organismo no utiliza los hidratos de carbono. Si a esta persona le administramos glucosa, la elimina sin utilizarla (Glucosuría). Esto se conoce como Hungerdiabetes.

Los médicos siempre aconsejamos no hacer este tipo de reivindicación ya que, a la larga, siempre queda alguna anomalía fisiológica que no le va a permitir tener una buena calidad de vida. También nos preocupa a los médicos no disponer de la autoridad necesaria para salvar la vida de la persona que se pone en huelga de hambre incluso en contra de su voluntad, ya que la vida es lo más importante.

Entre otras muchas cosas, el Dr. De la Morena es miembro del Comité Científico de la Fundación Ferrer para Investigación y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid.

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