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Dr. Enrique de la Morena

Efectos de la radiación solar

La ropa debe ser tupida y tenemos que utilizar gorro o sombrero. Asimismo, es conveniente protegernos con gafas adecuadas.

Dr. Enrique de la Morena
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Hace unos meses, con motivo de los acontecimientos desagradables que ocurrieron en Japón, nos pidieron nuestros lectores que habláramos de las radiaciones ionizantes y de las no ionizantes. Ahora de nuevo nos piden ayuda para conocer la radiación solar y si efectivamente acarrea peligros.

La radiación solar es el conjunto de radiaciones electromagnéticas que nos llegan a través del Sol, y se distribuye desde el infrarrojo hasta el ultravioleta. La radiación ultravioleta emitida por el Sol se conoce con las siglas UV-A, UV-B y UV-C. La que llega a la tierra en una proporción del 90-95% es la UV-A; de la UV-B, parte es frenada por el ozono en su llegada a la tierra (esta es la radiación que produce las lesiones de la piel); la UV-C es la más peligrosa y no llega a la tierra al ser absorbida por el oxígeno y el ozono. La radiación solar es igual de peligrosa en verano que en invierno, sobre todo para los que practican deportes de montaña.

¿Cuáles son las patologías más frecuentes en el verano? Desde quemaduras de la piel, insolaciones, conjuntivitis y queratoconjuntivitis, alergias en la piel, eritema solar, cáncer de piel... ¿Cómo debemos prevenirnos de estas enfermedades en el verano? Muy sencillo: en primer lugar, usar fotoprotectores en forma de cremas, sprays, líquido... El mejor factor de protección es el 50. Su número (50) nos indica su capacidad para bloquear a la radiación UV-B (ésta es la que origina el eritema solar y las quemaduras), pero no nos cubre de la radiación UV-A, que es la que mas daña a la piel.

El fotoprotector debemos dárnoslo cada dos horas. Previamente tenemos que lavarnos con agua para eliminar los restos de fotoprotector que nos quedaba. No usar toallas de nadie, ni tampoco las que estén húmedas. Si nos bañamos en la piscina o en el mar, hay que usar protector solar resistente al agua

La ropa debe ser tupida y tenemos que utilizar gorro o sombrero. Asimismo, es conveniente protegernos con gafas adecuadas: no hay que comprar la mayoría de las gafas que venden en mercadillos o por los chiringuitos que dicen que son de marca; los cristales son de vidrio corriente y atraviesan los rayos originando los procesos patológicos en los ojos. Por eso comentábamos al principio que en los deportes de invierno debemos protegernos los ojos de la radiación solar.

La exposición al Sol durante mucho tiempo origina el bronceado con un envejecimiento de la piel, apareciendo más tarde unas manchas y arrugas con peligro de enfermedades más graves. No debemos tomar el Sol en las horas de mayor insolación, por ejemplo desde las 12 de la mañana a las cinco de la tarde. Estas medidas nos permiten disfrutar de nuestras vacaciones y evitarnos enfermedades.

Entre otras muchas cosas, el Dr. De la Morena es miembro del Comité Científico de la Fundación Ferrer para Investigación y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid.

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