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Antes de que anochezca II

Hay, en todo el país, que llamamos España, una falta de educación y adecuación sanitaria, que podría incluirse con gran acierto en esa asignatura tan polémica de "Educación para la Ciudadanía".

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¿Qué es una urgencia sanitaria? Tiene la Real Academia de la Lengua cinco acepciones, y ninguna se corresponde a su real concepto el cual me permito redefinir como "un estado de necesidad vital e inmediato para recuperar la salud." ¿Les convence? Por tanto, los servicios de Urgencia deberían ser aquellos entes, áreas y lugares donde se prestaran los servicios médicos –humanos, técnicos y farmacológicos– para reconquistarla o iniciar su rescate. La salud puede verse mermada de una forma leve o de forma grave y/o intervencionista. Para ello nuestro Sistema Nacional de Salud dispone de los servicios de urgencias en centros de salud y hospitalarios respectivamente, sin olvidarnos del eficaz 1-1-2 –uno, uno, dos–, a la demanda. No confundir con ciento doce. Como tal debería ser entendido. Sin embargo, el comportamiento de la sociedad es muy diferente, no por parte del estamento sanitario, sino de aquellos que con su actitud –muchas veces prepotente y altiva– impiden o retrasan la atención de lo que es realmente urgente y no puede atenderse de inmediato.

Fui hace ya unos cuantos años "médico del servicio de urgencias" en un Ambulatorio –entonces– de Soria. La actitud no ha variado en 35 años de INSALUD a SACYL, SAMUR, SALUD, SAS... Y para muestra dos experiencias personales: "a las 3 de la mañana salida urgente del ambulatorio citado para atender un aviso de una mujer cuyo marido aseguraba que su esposa se estaba muriendo. Entonces llevábamos nuestro propio vehículo, no el taxi actual. Al llegar y aunque parezca chiste, no había enferma alguna; tan solo un mujer de unos 40 años que –perplejo quedé– me decía que no pasaba nada, que estaba soñando "que se moría" y que su marido al oírla llamó a urgencias. Con toda educación le dije al cabeza –poca– de familia que otra vez no hiciera este tipo de aviso, pues a continuaciónquien suscribe– tenía que acudir rápidamente a otro domicilio con una enferma asmática que verdaderamente necesitaba mis cuidados. Con una soberbia, impropia de quien sabe que se ha equivocado, me dijo que "para eso pagaba a la Seguridad Social" –sin comentario– a lo que no pude menos que contestar como se merecía "haciendo ver a un ciego" la responsabilidad –casi penal, le dije– que hubiera adquirido si la paciente asmática, hubiera empeorado.

La segunda –mucho más próxima– la viví siendo responsable sanitario de la provincia de Soria, aunque sucede todos los veranos e, incluso, todos los días y a la misma hora en casi todos los centros hospitalarios de provincias. Perfil: soriano/a –por poner un origen– residente en cierta autonomía que viene a pasar el verano a casa de sus padres –al pueblo– con sus hijos. Hora: 19,30-21,00 horas. Lugar: Servicio de Urgencias Hospital Santa Bárbara. Historia Clínica: .... Es que mi hija.... tiene esta "peca/mancha/ lunar/cosa" desde hace 2 o 3 meses y hoy en la piscina me ha parecido que se le irritaba un poco y quería que le viera el "dermatólogo de guardia" antes de irnos a XXXX (población del Nordeste español) porque empieza las clases y nos pilla lejos el centro sanitario. No pongo nada de más, más bien quito. Cuando se le hace ver lo improcedente de su actitud en un centro hospitalario, de nuevo –para eso pago–, montaje del "show del veraneante impertinente" y... mientras tanto otros pacientes "de verdad" –responsables de su urgencia– esperando en la sala para ser atendidos de sus probables y "reales" urgencias sanitarias hospitalarias.

Hay, en todo el país, que llamamos España, una falta de educación y adecuación sanitaria, que podría incluirse con gran acierto en esa asignatura tan polémica de "Educación para la Ciudadanía". Al menos las nuevas generaciones tendrían formación, aunque luego no la aplicasen.

Este perfil de ciudadanos, mucho más abundante de lo que creemos, primos-hermanos de los dos ejemplos puntuales antes citados y en todas sus variantes y especialidades, son corresponsables directos e indirectos –en gran parte– de que tras las elecciones de noviembre –y no se extrañe amigo/a lector/a que lee este artículo junto a un café matinal– cada vez que requiera asistencia sanitaria de urgencia/ambulatoria deba aportar su VISA, Master Card o 4-B. ¿Para qué? ¿Por qué? Pues fácilmente se entenderá ya que esto ni es nuevo –ya se aplica en los EEUU, en varios países europeos y a todas las consultas–, ni es insolidario. El déficit estatal de más de 15.000.000.000 de euros (quince mil millones, sí) en la asistencia sanitaria lo va a acelerar. Pero... quizás sea mejor desgranarlo en el próximo artículo. Mientras tanto sea solidario y utilice racionalmente los servicios asistenciales de urgencia por el bien de todos, "incluida su familia".

Juan Manuel Ruiz Liso es doctor en Medicina y cirugía.

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