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Reflexiones sobre el aborto

A lo largo de mis más de 33 años de ejercicio profesional como anatomopatólogo he visto miles de abortos y restos abortivos así como cientos de embriones y fetos desde escasas semanas a muertes perinatales y en todos ellos he objetivado su “humanidad”.

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Ante el próximo desarrollo legislativo de la Modificación de la Ley del Aborto en el Congreso de los Diputados, considero de interés dar a conocer y reflexionar sobre algunos datos objetivos que aunque se desarrollan en Soria, son extrapolables en gran parte al resto de España, sin ánimo de polemizar.

Soria es de las pocas poblaciones que puede contabilizar y tabular objetivamente sus datos demográficos, no sólo de sus altas cifras de longevidad, sino también conocer la situación epidemiológica de la antítesis de la longevidad, en su nivel mas extremo: el aborto.

Si observamos los datos que a continuación transcribo, en el último trienio (2006-2008) ha habido en nuestra ciudad y provincia 386 abortos fisiológicos o naturales -documentados histopatológicamente-. Es decir, aquellos que el propio organismo de la mujer gestante rechaza –por diferentes motivos- e impide su anidamiento como embarazos que durante 9 meses, progresen  y alcancen un día la condición de un ser humano vivo.


(Pinche en la imagen para ampliar)

La gran mayoría se producen en la cuarta década de la vida – de 30 a 39 años- y en más de un 90% en el primer trimestre de la gestación, como es habitual.

A estas cifras hay que añadir también las escasas muertes fetales “terminales” y perinatales que en ningún caso alcanzan el 1,5% anual.

Si a estos números sumamos el de nacimientos vivos de estos tres últimos años obtenemos unas cifras de embarazos (gestaciones), POTENCIALES de nacimientos de 2570. Todo ello sin contar los partos múltiples- gemelos y trillizos-.

Esto implica que algo más del 15% de los embarazos termina en aborto, en Soria, en el periodo 2006-2008. Es decir, 1 de cada 6,7 mujeres embarazadas sorianas ha padecido un aborto en este periodo y existe documentación histológica de los mismos.

A estas cifras hay que añadir un número significativo –también- de embarazos cortos (menores de 5-8 semanas) cuya interrupción fisiológica induce a la expulsión involuntaria de restos en forma de “menstruación aumentada y alterada” y sin que a veces las propias mujeres en edad gestacional y sin utilización de métodos o barreras anticonceptivas sean conscientes de ese aborto; les supone poco más que “un retraso de la regla”.

Estaríamos manejando valores porcentuales entre el 16,5% -mínimo objetivo- y el 20% de interrupciones no voluntarias del embarazo en la mujer soriana.

El Instituto de Política Familiar de Barcelona sitúa en 110.000 mujeres el número de los abortos –anuales- provocados en España en 2006 y en 2007. Una de cada 6 embarazadas aborta voluntariamente. Soria, es una de las provincias donde ni de forma pública ni privada se practican abortos, aunque la ley se aplica por igual y tienen la opción de ir a abortar a otras provincias e instituciones.

Los datos de los abortos provocados en nuestra provincia de Soria, no son públicos y las últimas referencias no oficiales –por tramos- a través de clínicas concertadas la sitúan en el tramo inferior con menos de 50 abortos provocados en los últimos tres años.

NOTA: Las tasas ajustadas permiten comparar los valores de cualquier población con cualquier otra región, país o ciudad. Están basadas en una distribución de la población mundial por décadas.

Consideraciones sobre el Proyecto de Ley

En primer lugar, es importante señalar que los datos incluidos difieren muy poco de los de otras provincias españolas con los mismos niveles de renta, sanidad y cultura de la provincia de Soria. Sin embargo, muchas provincias de nuestro país carecen de los cuidados asistenciales gestacionales de la mujer Soriana, por lo que ese porcentaje próximo al 20% de abortos fisiológicos será probablemente muy superior.

La primera reflexión que quiero hacer sobre este asunto es que estamos hablando de cifras muy elevadas, aunque se trate de abortos condicionados por la propia naturaleza. A lo largo de mis más de 33 años de ejercicio profesional como anatomopatólogo he visto miles de abortos y restos abortivos así como cientos de embriones y fetos desde escasas semanas a muertes perinatales y en todos ellos he objetivado su “humanidad”.

Algunos de ellos –un ínfimo porcentaje estaban malformados, otros –la gran mayoría- sin malformar. Todos ellos eran humanos. Sus extremidades no tenían aletas ni escamas, tenían brazos y piernas. Sus manos y pies tenían 5 dedos. Su cara: dos ojos, una nariz y una boca.

Esto me lleva a mi segunda reflexión: pese a quien pese, hasta el embrión más pequeño es humano. No es mi intención entrar en la polémica de aquellas madres que deciden abortar. Creo que no soy nadie para juzgarlas ni para intervenir en su moral personal. Entiendo que es muy difícil desprenderse de un embrión o de un feto que ha estado en tu seno. Causas mayores muy fuertes tienen que influir para tomar tan importante decisión.

Por estas razones, mi tercera reflexión es que no debemos juzgar a quien aborta, sino que tenemos que ayudarla con antelación. Hay muchas personas que no tienen hijos y que quisieran tenerlos. Son muchos los padres y madres que han recorrido medio mundo –Rusia, China, India, África, Centro y Sudamérica etc… para poder acceder a la paternidad aunque no sea biológica. Sólo tenemos que ver uno de nuestros parques y apreciar lo felices que viven esos niños y niñas de multiculturalidad racial que se columpian y corren por nuestras zonas de ocio.

En nuestro país existen algunas organizaciones nacionales como la ONT (Organización Nacional de Transplantes) que dirige extraordinariamente el Dr. Matesanz que goza de prestigio internacional y sirve como ejemplo de buen hacer para muchos otros países.

Por este motivo, y en cuarto lugar, me pregunto: ¿Porqué nadie legisla y promueve una Organización Nacional de Embarazos No Deseados que puedan llevarse a término, con la misma discreción que la ONT?

Una organización Nacional con un Centro Sociosanitario –Colegio-Taller-Residencia- donde las jóvenes  y no tan jóvenes embarazadas que no quieren hacerse cargo de sus potenciales hijos pero que no quieren abortar, si se les provee de recursos, puedan hacer sus trabajos y  seguir sus estudios sin ser observadas o condicionadas por la sociedad de su pueblo o ciudad?

Sería justo –incluso- dotarlas de una remuneración económica a aquellas en situación laboral,  al igual que se hace para otras situaciones sociosanitarias.

Así, estimo que se puede legislar para vivir y dar vida sin alterar la moralidad de nadie. En mi opinión, nuestros jóvenes, aparentemente inmaduros, deberían conocer y ver lo que es un embrión y un feto, en sus diversas etapas de desarrollo. Pero que los vean de verdad, nada de fotografías. Se darían cuenta de que son seres reales, de carne y hueso, más inmaduros que ellos, pero humanos.

En los Centros de Bachillerato de Soria llevamos a cabo esta experiencia hace unos años. La formación en Medicina Preventiva y Predictiva sería un buen sustituto para los contenidos de la controvertida asignatura de Educación para la Ciudadanía. Es imprescindible la educación para la salud y promoción sanitaria entre los jóvenes.

Mi pregunta final es: ¿No son suficientes los abortos que la naturaleza condiciona de forma natural?

Extrapolemos esto al resto del país e intentemos, entre todos, posibilitar la reducción de aquellos abortos evitables favoreciendo, social, económica, psicológica y sanitariamente a aquellas mujeres con dicho problema.

Un aborto provocado es un mal indicador sociosanitario, un fallo del sistema nacional de salud y un riesgo para la mujer a quien se le practica desde el punto de vista médico integral (físico, psicológico y social).

Con estas reflexiones y datos simplemente he querido aportar algo que conozco y que llevo estudiando macroscópica y microscópicamente desde hace muchos años. Si alguien se ha molestado por mis consideraciones y reflexiones, le ruego me perdone, pero la libertad de expresión todavía es posible en este país.

Juan Manuel Ruiz Liso es doctor en Medicina y cirugía.

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