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EDITORIAL

Aprobadas y reducidas a la nada

Lo cierto es que el Gobierno ha tenido que reducir a la nada sus propuestas para sacarlas adelante, mientras que el PP no ha podido romper el "cordón sanitario", aun con proposiciones tan ambigüas y escasamente comprometidas como las que ha planteado.

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La semana pasada ya advertimos que la mayoría de las propuestas "estrella" que Zapatero presentó durante el pasado Debate sobre el estado de la Nación no eran más que humo destinado distraer a los adversarios y encubrir la absoluta incapacidad del Gobierno para coger el toro de la crisis por los cuernos. El humo, sin embargo, suele tardar poco en disiparse; tan poco como lo que han tardado esas medidas en quedar diluidas para poder ser aprobadas, aunque sea por la mínima, por el pleno del Congreso.

Así, la propuesta anunciada por Zapatero de suprimir las deducciones por compra de vivienda a partir de 2011 para las rentas superiores a 24.000 euros brutos anuales, ya no se cuantifica. Si a eso sumamos el hecho de que esta propuesta ya se estrelló desde el primer momento contra la opinión pública, que acertadamente la percibió contra un empobrecedor ataque contra las clases medias, ya nos podemos cuestionar si finalmente entrará en vigor, aunque sea de manera diluida, a un año de las próximas elecciones generales de 2012.

Así mismo, tampoco se concreta el porcentaje y el tiempo durante el cual estará en vigor la rebaja del impuesto de sociedades para las pymes, rebaja que Zapatero originalmente había planteado en un porcentaje de tan solo cinco puntos, sólo durante tres ejercicios, sólo para las empresas de menos de 25 trabajadores y un volumen de ventas inferior a 5 millones de euros y sólo a aquellas que a 31 de diciembre de 2009 mantengan o mejoren su plantilla media de 2008.

A ello hay que añadir la indefinición absoluta en la que han quedado sumidas ideas como las ayudas para la compra de automóviles o el plan para dotar de un ordenador portátil a todos los alumnos a partir de quinto curso de primaria este mismo año, medida esta última que ni siquiera ha sido finalmente presentada. Al igual que las anteriores, todas estas propuestas han quedado sumidas en un estéril y mínimo denominador común, a la espera de que el Gobierno renegocie sus rasgos en los respectivos proyectos de ley en la Cámara.

Prueba de que al Gobierno únicamente le preocupaba la posibilidad de quedarse solo en el Congreso, es que el lunes por la noche llegó a pactar una enmienda con CiU que abría la puerta a la reforma laboral, pacto que finalmente el Ejecutivo ha deshecho ante las amenazas de IU de retirarle su apoyo en todo lo demás.

El PSOE, no obstante, no ha podido evitar que la cámara avalara algunas proposiciones abiertamente críticas con el Gobierno, como dos del PNV referidas a la falta de transparencia y la incapacidad legislativa del Gobierno, que han recibido el apoyo mayoritario del Congreso.

Algunos dirán que, en clave política, el PSOE, aunque sea por la mínima y a costa de diluirlas en lo esencial, ha conseguido, al menos, evitar su soledad y sacar adelante casi todas sus proposiciones, mientras que el PP sólo ha conseguido ver aprobadas dos de las 15 propuestas presentadas. Por mucho que la propaganda socialista trate de explotar este hecho, lo cierto, sin embargo, sigue siendo que el Gobierno ha tenido que reducir a la nada sus medidas para sacarlas adelante. Ahora bien, no es menos cierto que el PP no ha podido romper el "cordón sanitario", aun con proposiciones tan ambigüas y escasamente comprometidas como las que ha planteado.

En lugar de tratar inútilmente de no causar recelos entre los nacionalistas, el PP debería haber planteado sin complejos una batería de reformas claras que supusieran una verdadera alternativa al Gobierno de Zapatero. Y ése es el drama del PP: que por la compañía diluye o incluso abandona sus principios, y para colmo se queda sin compañía y sin principios.


 

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