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EDITORIAL

COPE, se consolida la alternativa

Llegar a ser los segundos en la radio es costoso y requiere de profesionales de fuste, sin embargo, lo es más mantenerse y, sobre todo, hacer frente al Imperio mediático de Polanco y salir indemne

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Según la última oleada del Estudio General de Medios más de dos millones de personas cada día sintonizan la cadena COPE para informarse y entretenerse. Una cifra que ha situado a la emisora de la Conferencia Episcopal en el segundo lugar del disputadísimo negocio de la radiodifusión comercial. El EGM no es, ni mucho menos, un modelo de referencia para medir de un modo fidedigno las audiencias radiofónicas, sin embargo, y a falta de otros, es el barómetro que indica la evolución de este mercado y la tendencia del público que elige la radio como medio para mantenerse informado o, simplemente, para pasar un buen rato.
 
Ya el mes pasado el Estudio General de Audiencias, la mega encuesta realizada por Sigma Dos, apuntó que la subida de la COPE era espectacular. Para los expertos del EGA, tres millones largos de oyentes siguen diariamente la COPE, un número considerablemente mayor que el que ha arrojado el EGM y que anticipaba la línea ascendente que se ha confirmado con la última oleada presentada ayer. El éxito de la COPE ha sido total, sólo un vistazo a los datos del estudio basta para percatarse de la soberbia cosecha del último año. Entre octubre de 2003 y octubre de 2004 la cadena COPE ha ganado más de medio millón de oyentes o, lo que es lo mismo, un incremento porcentual del 33,9 por ciento. Su competencia más directa, la SER, se ha tenido que conformar con un modesto 4,6 por ciento y, ya muy por debajo, Onda Cero se ha dejado un buen puñado de seguidores en el camino.
 
El éxito de la renacida COPE hay que buscarlo en un atractivo producto radiofónico que ha sabido convertirse en la verdadera alternativa a la todopoderosa red de emisoras del Grupo Prisa. La parrilla de programación de la COPE es un interesante combinado de información independiente, opinión comprometida que suele ir a contracorriente y amenos espacios de entretenimiento donde no tiene cabida ni lo chabacano ni lo vulgar. Tal equilibrio no ha tardado en ser premiado por una numerosa audiencia. Los datos son concluyentes. La Mañana, dirigida y presentada por el editor de este diario, cierra el año con casi millón y medio de oyentes, excelente cifra que este programa no alcanzaba desde 1998. El programa de Federico Jiménez Losantos no sólo se ha consolidado como el segundo de la mañana, sino que ha conseguido un espectacular incremento de un 50 por ciento en sólo un año. En ello ha tenido que ver, naturalmente, el gancho de su director, su compromiso con una información veraz y la cuidada selección de colaboradores que han convertido a las mañanas de la COPE en un referente imprescindible del periodismo actual.
 
Las noches en la COPE han recibido también una generosa inyección de oyentes. César Vidal, que acaba de incorporarse este mismo trimestre en La Linterna, ha hecho un debut triunfal en su franja horaria. Casi setecientas mil personas acompañan a Vidal y a su nutrida nómina de tertulianos cada noche. Una cifra nada despreciable habida cuenta que, a esas horas, César Vidal se las tiene que ver nada menos que con el prime time televisivo. El programa deportivo de la casa, El Tirachinas, se mantiene en torno al medio millón de oyentes y los fines de semana La Mañana, dirigida por Dieter Brandau, sigue al alza con otro medio millón de fieles seguidores.
 
Llegar a ser los segundos en la radio es costoso y requiere de profesionales de fuste, sin embargo, lo es más mantenerse y, sobre todo, hacer frente al Imperio mediático de Polanco y salir indemne. La SER sigue siendo la primera cadena de España. Lo es porque es la sintonía que más españoles eligen cada día aunque, en muchos casos, es la única posible. La cadena de Prisa cuenta con muchas, muchísimas más emisoras que sus competidoras. Es la lucha de David contra Goliat. En numerosos lugares de nuestra geografía la COPE ni siquiera se recibe y en otros lo hace de manera deficiente. Quizá eso ayude a explicar la brutal diferencia entre los resultados que el EGM da para la SER y para el resto. A pesar de todo a los mandarines de Prisa esto les quita el sueño. A lo largo de esta semana hemos tenido la ocasión de comprobar como desde Gran Vía 32 se orquestaba una absurda campaña de desprestigio de la COPE para ir abonando el campo de esta última oleada. Si la audiencia de la, hoy por hoy, única emisora de radio que se juega el tipo de verdad, sigue aumentando la cosa puede ir a peor. Antena 3, hace no tanto tiempo, jugó la misma partida y la perdió, esperemos que, por esta vez, la historia no vuelva a repetirse. Entretanto, enviamos desde aquí nuestra más sincera felicitación a nuestros colegas y compañeros de la cadena COPE, se merecen esto y mucho más.

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