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EDITORIAL

Corbacho se va; Zapatero se queda

El problema está en que, aunque Corbacho se vaya, Zapatero se queda. Y eso, aun a riesgo de que para entonces el sucesor de Corbacho tenga todavía menos motivos para mostrarse "satisfecho" que su patético antecesor.

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Hace escasos días, y ante los micrófonos de RNE, Celestino Corbacho quiso hacer balance de su gestión al frente del Ministerio de Trabajo con una frase con la que, supuestamente, algunos ciudadanos le consuelan: "Qué mala suerte has tenido y vaya marrón que te ha tocado". Es evidente que Corbacho quería eludir con esta frase su parte de responsabilidad en el hecho de que el paro se haya duplicado desde que se hiciera cargo de la cartera de Trabajo.

Este miércoles, durante la sesión del control al Gobierno en el Congreso, la desfachatez del todavía ministro de Trabajo ha ido, sin embargo, incomparablemente más lejos cuando, al hacer de la necesidad virtud, se ha vanagloriado de que España haya alcanzado durante su mandato el "mayor porcentaje de protección social" y de que "el número de desempleados que han atendido los Servicios Públicos de Empleo se ha doblado hasta los tres millones de parados".

Al margen de que la satisfacción de Corbacho es la característica de quien cree que gobernar mejor es gastar más (algo muy típico de los socialistas), los subsidios por desempleo no son sino derechos que los desempleados adquirieron con sus cotizaciones durante sus años de trabajo. La delirante satisfacción que muestra el ministro de Trabajo sólo puede alcanzarse mediante el incremento del número de parados.

Aunque a la vista de su pésima gestión, coronada con declaraciones tan bochornosas como estas, pudiésemos sentir un gran alivio por la inminente marcha de Corbacho, no nos llamemos a engaño: tan desacertado es negar toda responsabilidad al todavía ministro de Trabajo del récord de paro que hemos sufrido, como hacerlo su único responsable. Y es que el principal responsable político de que España tenga la mayor tasa de desempleo en el área de los países de la OCDE, con un nivel de paro que supera con creces el doble de la media que tienen los países de la Unión Europea, no es otro que José Luis Rodríguez Zapatero.

A este respecto conviene no olvidar que los ceses de los anteriores ministros de Trabajo y Economia, Jesús Caldera y Pedro Solbes, con quienes España ya empezaba a volver a conocer los dramáticos datos de paro que tuvo con los gobiernos de González, no supusieron un cambio que no fuera a peor. Y es que el problema no está tanto en la incompetencia de los ministros, que también, cuanto en la de quien los nombra. El problema está en que, aunque Corbacho se vaya, Zapatero se queda... y parece que está dispuesto a aposentarse hasta el final, hasta agotar la legislatura. Y eso, aun a riesgo de quepara entonces el sucesor de Corbacho tenga todavía menos motivos para mostrarse "satisfecho" que su patético antecesor.


 

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