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EDITORIAL

El rescate preventivo de España

España debería ser consciente de que con Zapatero en el poder sólo le espera una bancarrota a la que probablemente habríamos llegado en poco tiempo de no haber sido por la UE y el FMI.

EDITORIAL
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La semana pasada se extendió el rumor de que España iba a solicitar un préstamo de 280.000 millones al FMI ante la imposibilidad de hacer frente a la refinanciación de su deuda. Tal circunstancia encendió todas las luces de alarma en torno a nuestra economía, hasta el punto de que el diferencial de la deuda española con la deuda alemana aumentó a 160 puntos básicos y la bolsa se desplomó alrededor de un 15%.

El Gobierno socialista, lejos de entonar el mea culpa por su manirrota gestión durante esta crisis, prefirió echar balones fuera y culpar a los especuladores de estar difundiendo falacias que promovían los ataques contra intereses españoles. Algunos socialistas incluso hablaron de la necesidad de meter en la cárcel a estos especuladores y, de hecho, el fiscal general del Estado no tardó en referirse a la "criminalidad económica" para perseguir a estos enemigos de la patria. El presidente del Gobierno, tratando de tranquilizar a los mercados y aprovechando para cargar contra los especuladores, calificó de "absolutamente falso" ese rumor y volvió a insistir en que "no daba crédito" al escuchar las comparaciones entre Grecia y España.

Sin embargo, de la reunión del Ecofin de este domingo, que se extendió hasta altas horas de la madrugada del lunes, ha salido aprobado un plan de ayuda para los países de la zona del euro dotado de 750.000 millones de euros. Mucho más, por supuesto, de lo que se prevé que pueda llegar a necesitar alguna vez Grecia, cuya deuda total ascienda a 300.000 millones. Mucho más también de lo que puede necesitar Portugal, cuya deuda pública se sitúa en 150.000 millones. Sólo cabe explicar el monto de la operación (superior en 300.000 millones a las necesidades absolutas de Grecia y Portugal) por tener otro destinatario: España.

Al final, pues, los rumores "absolutamente falsos" no han hecho más que confirmarse y la UE y el FMI han creado un fondo para refinanciar la deuda de España. Los especuladores estaban en lo cierto y los ataques del presidente del Gobierno, de la vicepresidenta y del fiscal general no eran más que una nueva mascarada con la que ocultar su responsabilidad en todo este desbarajuste.

Tal es la incapacidad de este Gobierno para hacer frente a la crisis, que sin llegar a una suspensión de pagos oficial, ha tenido que ser rescatado preventivamente por la Unión Europea. Y, pese a ello, pese a sumir al país en una situación de ruina casi total, el único compromiso al que se atreve a llegar es al de reducir para este año medio punto más de lo previsto el déficit público (hasta el 9,3%).

Lo cual, por cierto, sólo es un nuevo engaño de Zapatero, pues las cifras de déficit público registradas hasta marzo de este año no indican precisamente que el país vaya a lograr reducir el déficit un 12%, como prometió en febrero, o un 17% como prometió ayer domingo, sino que por el contrario lo está incrementando a un ritmo del 18% interanual.

España debería ser consciente de que con Zapatero en el poder sólo le espera una bancarrota a la que probablemente habríamos llegado en poco tiempo de no haber sido por la UE y el FMI. Pero Europa también debería tener presente que con Zapatero no se puede ir a ningún lado y que todo compromiso que haya podido adquirir sólo podrá ser incumplido. La palabra de nuestro presidente no les debería resulta suficiente para regalarle cientos de miles de millones.

A Europa y a España se les acaba el tiempo. Zapatero se ha convertido en un problema para todos.


 

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