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EDITORIAL

En manos de un incompetente sobrepasado por los acontecimientos

Sánchez es un auténtico peligro público, y su Gobierno en pleno, una calamidad que no hace sino agravar la situación en que se encuentra España, de extraordinaria gravedad.

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España se precipita hacia una crisis potencialmente más grave que la de 2008. El coronavirus no da tregua, lo que ha provocado que la actividad económica y laboral se interrumpa bruscamente, sin que por el momento se sepa cuándo va a recuperar la normalidad.

Los mercados se preparan para la crisis de liquidez que se cierne sobre empresas de toda índole, especialmente sobre las pymes. Así, no es de extrañar que el Ibex sufriera el jueves un batacazo del 14%, el mayor de su historia –este viernes, la Bolsa ha remontado por la intervención de la CNMV–. Un par de horas antes del colapso bursátil, Pedro Sánchez compareció en una rueda de prensa sin periodistas para dar cuenta de su plan de choque económico. Un plan que es poco menos que una estafa.

Ni con la producción paralizada y las empresas al borde del colapso tiene Sánchez la decencia de bajar los impuestos. Todo lo más, está dispuesto a aprobar "aplazamientos y fraccionamientos de las deudas tributarias de las empresas con la Administración" durante seis meses. Serán 14.000 millones liberados... que las empresas tendrán que devolver antes de que acabe el año. Mientras, los empresarios tendrán que seguir pagando las nóminas de sus empleados, las facturas de los proveedores, los créditos a los bancos... La Hacienda socialista no les va a dar un respiro. Porque bajar impuestos no es de izquierdas ni siquiera en medio de una pandemia. Zapatero, como siempre, mentía.

Preguntado por si seguirá adelante con los sablazos fiscales que ha pactado con sus socios/cómplices comunistas, el pretendido doctor en Economía Pedro Sánchez no quiso hablar de la subida del diésel, de las tasas que pretende asestar a las tecnológicas o de plan para dinamitar las exitosas políticas fiscales de comunidades como la madrileña.

Ademas, Sánchez anunció que transferirá 2.800 millones de euros a las CCAA para que destinen más recursos a reforzar sus sistemas sanitarios. Pero resulta que esta cantidad no es más que un anticipo de las entregas a cuenta que reciben las CCAA todos los meses. Es decir, que el plan de choque del Gobierno socialcomunista pasa por entregar a las autonomías un dinero que ya les correspondía, lo cual resulta aun más intolerable si se tiene en cuenta que la titular de Hacienda, María Jesús Montero, les ha afanado 2.500 millones de euros por la liquidación del IVA de 2017... que no tiene la menor intención de devolverles.

Otra broma de mal gusto es la anunciada línea de 400 millones de créditos ICO para el turismo. La patronal del ramo calcula que tendrá unas pérdidas de 56.000 millones si su actividad se hunde durante el próximo semestre. ¿Para qué le servirá esa limosna?

En definitiva, el plan de choque del tramposo Sánchez no es más que humo y migajas. El tramposo Sánchez es además o sobre todo un cobarde y un sobrepasado incompetente, como ha quedado pavorosamente de manifiesto en su comparecencia para el anuncio de la imposición, este sábado, del estado de alarma.

Increíble pero cierto: no ha decretado sino anunciado que decretará el estado de alarma. Sánchez es un auténtico peligro público, y su Gobierno en pleno, una calamidad que no hace sino agravar la situación en que se encuentra España, de extraordinaria gravedad.

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