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EDITORIAL

Instalados en la mentira universal y permanente

Dado que sólo recurriendo a los engaños más obscenos puede edulcorar su desastrosa gestión política, el PSOE lanza un órdago para que los españoles pensemos que su descaro no puede ser tan grande y que, por tanto, nos estará transmitiendo la verdad.

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El sábado el Comité Federal del PSOE, con Zapatero a la cabeza, apostó por un "rearme ideológico" del partido. En términos socialistas, ideología es igual a doctrina más propaganda, de ahí que propugnaran desde un primer momento hacer pedagogía sobre la subida de impuestos y explicarla "en términos positivos". Dado que el sentido común ciudadano dicta que las subidas de impuestos en plena crisis no son la mejor de las medidas posibles para impulsar la recuperación, Zapatero envió a los suyos por todos los rincones de España para que ejercieran de predicadores.

El primer acto de lavado colectivo de cerebro por parte de los dirigentes socialistas tuvo lugar ayer en la Fiesta de la Rosa del PSC, donde Carme Chacón y especialmente José Blanco comenzaron a comercializar la mentira de que incrementar los impuestos beneficia a la economía.

La ministra de Defensa, por ejemplo, agradeció a Zapatero y a Montilla que se hayan negado a reducir los derechos de los trabajadores y el gasto público en estos momentos de dificultad. Obviamente, a Chacón no se le ocurrió pensar que una parte muy sustancial de esos momentos de dificultad provengan de no haber reducido el gasto público y eso que adornan como "derechos de los trabajadores" pero que no son más que los privilegios de los sindicatos a imponer unilateralmente su voluntad sobre cualquier empresario.

Más estrafalario, sin embargo, fue el ministro de Fomento, que tras comentar que podemos salir de la crisis "dejando a mucha gente en la cuneta" o "saliendo todos juntos", proclamó que Zapatero "ha cogido el toro por los cuernos" y que no miente sobre las bondades de los incrementos de la presión fiscal, pues el presidente "siempre dice la verdad" como ilustra, en su opinión, el diálogo con ETA. Frase que no puede causar más que indignación en una persona con algo de memoria.

Y es que siendo cierto que los políticos tienen una pulsión casi natural a la mentira, puede que Zapatero sea el político más mentiroso que haya conocido jamás la democracia española y dentro de sus permanentes falacias, la negociación con ETA destaca como la mayor mascarada que hemos padecido los ciudadanos; muy superior, por ejemplo, a otros flagrantes ejemplos como la permanente negación de la crisis. Que Blanco se vanaglorie de que el mayor mentiroso nunca miente y tome además como paradigma de su ejemplar comportamiento la negociación con ETA, sólo indica que pretenden disfrazar la escalada en su campaña de mentiras con el fanatismo de quien está convencido de decir la verdad. Dado que sólo recurriendo a los engaños más obscenos pueden edulcorar su cada vez más desastrosa gestión política, lanzan un órdago para que los españoles pensemos que su descaro no puede ser tan grande y que, por tanto, nos estarán transmitiendo la verdad.

Sólo así se explica que en el segundo acto de esta estrategia de lavado colectivo de cerebro Zapatero haya declarado en la revista Newsweek que la "recesión en España será menor que en otros países europeos", cuando todos los organismos internacionales, todas las casas de análisis y todos los economistas –salvo algunos de los amamantados por el PSOE– sostienen radicalmente lo contrario.

Zapatero reconoció el sábado que "gobernar implica improvisar". Desde luego, el contenido concreto de muchas de sus medidas económicas sí está basado en grandes dosis de improvisación. Pero sin duda, el marco en el que se han desarrollado todas las políticas de su Gobierno –la mentira universal y permanente– no ha cambiado nunca lo más mínimo.


 

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