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EDITORIAL

La bolivarianización de España: el chavista Iglesias llama a la subversión desde el Gobierno

Y Sánchez, durmiendo a pierna suelta...

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El líder de Podemos, y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, está decidido a subvertir el orden constitucional desde las mismas instituciones del Estado. No se trata ya de recordar aquellas declaraciones suyas, de hace sólo unos años, en las que animaba a los ciudadanos a “arriesgarse”, “vivir okupando”, desdeñar el “pago de alquileres o de hipotecas” y “convertir sus propias vidas en una experiencia revolucionaria”. Se trata de denunciar los nauseabundos elogios que ha dirigido este mismo martes en el Congreso de los Diputados a una organización filial del Sindicato de Inquilinos en Barcelona, que acosa a propietarios de viviendas y llama al impago de los alquileres.

Por supuesto, el potentado capo comunista, cuyo casoplón de Galapagar está extraordinariamente protegido a cargo del contribuyente, no tiene nada que temer de quienes usurpan propiedades ajenas y perpetran allanamientos de morada. Lamentable e indignantemente, no pueden decir lo mismo las cada vez más numerosas empresas o personas físicas que sufren semejante lacra. Lo que debería saber el vicepresidente del también blindado Pedro Sánchez es que ambas formas de ocupación están tipificadas como delito en el Código Penal, igual que la provocación para delinquir, en la que ( art. 18) incurre quien “incita por medio de la imprenta, la radiodifusión o cualquier otro medio de eficacia semejante, que facilite la publicidad, o ante una concurrencia de personas, a la perpetración de un delito”.

No menos subversivas son las palabras que, también este martes, ha evacuado el infame Iglesias en pro de la insubordinación de los ciudadanos que viven en las zonas donde la Comunidad de Madrid ha impuesto restricciones a la libertad de movimientos por la elevada incidencia en ellas del coronavirus.

Es de todo punto intolerable que desde el Gobierno de la Nación se llame a la insubordinación de la ciudadanía, y especialmente sangrante si se tiene en cuenta que el socialista Sánchez y el comunista Iglesias sometieron a toda España a un régimen de confinamiento muchísimo más duro, que además ha destrozado la economía nacional.

Iglesias, no sólo de palabra sino de obra, y no sólo desde la oposición sino desde el Gobierno, subvierte al modo chavista o bolchevique el orden constitucional. Iglesias es, pues, lo que parece: un indeseable que representa una amenaza formidable para las libertades. Y su socio Sánchez, durmiendo a pierna suelta...

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