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EDITORIAL

La Guardia Civil no es la Stasi

Urge que la oposición extreme la vigilancia para que los CFSE cumplan con su deber y no sean prostituidos por un Ejecutivo que se la tiene jurada a la libertad de expresión.

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La última comparecencia del Comité Técnico del Coronavirus ha provocado un escándalo aún mayor de lo acostumbrado en este panel de expertos que presuntamente trabajan para combatir la pandemia de covid-19 pero que sin duda no se vuelcan en ofrecer una información clara y veraz a la ciudadanía, sino en apuntalar la insostenible posición del Gobierno letalmente incompetente al que sirven, en el peor sentido de la palabra.

Lo sucedido no puede ser más grave. El jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil, José Manuel Santiago, aseguró este domingo que la Beneméritca tiene por cometido "minimizar ese clima contrario a la gestión de [la] crisis por parte del Gobierno", declaración de todo punto injustificable, más propia de un esbirro del criminal Nicolás Maduro que de un alto mando del Instituto Armado, que debería haberse saldado con su destitución fulminante.

En pleno estado de alarma, con un Gobierno copado por comunistas bolivarianos y aupado por golpistas catalanistas en ejercicio, el jefe de uno de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado proclama –leyendo o consultando unas notas– que sus hombres están luchando para que no se abran paso las críticas que con toda justicia está recibiendo un Gabinete tremendamente responsable de la exacerbación de una pandemia que ha matado ya a más de 20.000 españoles. Cuesta hasta creerlo, que en la España del año 2020 haya podido proferirse semejante desafuero liberticida. Pero ahí están las imágenes, que han provocado consternación incluso entre buena parte de la obsecuente casta mediática progubernamental.

¿Qué ha hecho el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska? ¿Forzar una disculpa pública de Santiago antes de proceder a su defenestración? Nada de eso. El turbio ministro de las acusaciones infames contra una oposición puesta en peligro por sus execrables maniobras ha salido en defensa de su subordinado, cuyas palabras habrían sido "erróneas" pero "propias de un ejercicio de transparencia del Gobierno y del Comité Técnico", y pedido a PP y Vox, con su chulería insoportable, que "dejen en paz" al general bocón.

Aquí quien tiene que "dejar en paz" a una ciudadanía sometida a un régimen de excepción por un Gobierno tan incompetente como peligroso es el general bocón y su ministro arrogante, indigno de ostentar ya no la crucial cartera de Interior sino el menor cargo público.

Urge que la oposición exija explicaciones inmediatas y extreme la vigilancia para que los CFSE cumplan con su deber y no sean prostituidos por un Ejecutivo que se la tiene jurada a la libertad de expresión. Maldito sea el que quiera convertir a la Guardia Civil en la Stasi.

La de este domingo ha sido otra prueba, si bien especialmente grave, de que el Gobierno de Pedro Sánchez no sólo no es de fiar sino que representa una auténtica amenaza para las libertades.

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