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EDITORIAL

La información sepultada

La decisión de informar o no a la opinión pública de los accidentes no reside en el ámbito "técnico y de obra", sino que es una decisión política. Y nadie tiene derecho a ocultar al contribuyente nada de lo rodea a este derrumbe silenciado.

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El Director de la Línea de Alta Velocidad Madrid-Valencia, Santiago Cobo, ha tratado este lunes de justificar la escandalosa ocultación por parte del Ministerio de Fomento del derrumbe de parte del túnel del Regajal entre Aranjuez y Ontígola, producido el pasado día 9, con razones tan peregrinas como la de que se trata de un "incidente menor" que, desde "el punto de vista técnico y de obra", no tiene "la mayor relevancia".

Si tenemos en cuenta que el derrumbe afectó a más de 60 metros del túnel, sepultó a 15 camiones de gran tonelaje y obligó al desalojo a los 30 trabajadores que en ese momento trabajaban en la zona, nos podemos hacer una idea del peculiar sentido que tiene este responsable a la hora de ponderar la relevancia y la importancia de las cosas.

A nadie se le escapa, sin embargo, que estas explicaciones no son más que un patético intento por parte de los responsables directos de la obra por cubrir las espaldas de la ministra de Fomento, cuya responsabilidad política en este caso es ineludible, tanto si estaba al tanto del accidente silenciado, como si mantenía al frente de las obras a personas tan sumamente incompetentes como para no considerarlo de envergadura suficiente como para informar a sus superiores al frente del Ministerio.

Téngase en cuenta que lo que ha causado escándalo no ha sido tanto el accidente en sí como que Fomento lo haya ocultado durante casi una semana. En este sentido, todo apunta a que Magdalena Álvarez ha hecho todo lo posible para que este accidente no trascendiera ni que se sumara públicamente al largo historial de socavones, averías y fallos en la construcción de las distintas líneas del AVE en estos últimos años en que ella ha estado al frente del Ministerio de Fomento. Más aun, en un momento en que los rumores sobre su cese en una posible remodelación del Gobierno no hacían más que aumentar.

En cualquier caso, la decisión de informar a la opinión pública de los accidentes no reside en el ámbito "técnico y de obra", sino que es una decisión política. Y nadie tiene derecho a ocultar al contribuyente qué es lo que ha producido el accidente, o cuánto va a aumentar el presupuesto inicial de la obra, o si va a cambiar el trazado en esa zona o si ello va a suponer retrasos en la marcha de las obras. Eso, sin dejar al margen informaciones como las que, según el diario ABC, aseguran que el diseño del túnel siniestrado trataba de evitar perturbaciones en el hábitat de una mariposa nocturna endémica de la zona, la "hormiguera oscura", en peligro de extinción.

Desde luego, quien sí merece estar en peligro de "extinción política" es Magdalena Álvarez, quien a estas horas ni ha dimitido ni ha comparecido para dar la más mínima explicación.


 

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