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EDITORIAL

Las mentiras de la ineficiente burocracia sanitaria

No faltan profesionales sanitarios que se creen que los titulares del derecho a una sanidad gratuita son ellos y no los ciudadanos.

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Los convocantes de la huelga sanitaria que están padeciendo estos días los ciudadanos madrileños están empleando clamorosas y nada originales mentiras contra el Plan de Sostenibilidad del Sistema Sanitario aprobado el Gobierno de Ignacio González. Y es que no es la primera vez que los sindicatos acusan falsamente al Ejecutivo autonómico de privatizar hospitales públicos y querer que los ciudadanos paguen de sus bolsillos los servicios sanitarios que utilizan. Esta conocida difamación es tan falsa ahora como resultó serlo cuando se la lanzaron hace años a Esperanza Aguirre.

La externalización de seis hospitales públicos y el 10% de los centros sanitarios de la región que contempla la reforma anunciada por González supone tanto el mantenimiento de la gratuidad de los servicios como la continuidad de la titularidad pública de los referidos centros. Lo único que va a pasar a manos privadas es la gestión de éstos mediante concesión administrativa; concesión que se renovará –o no– en función del buen aprovechamiento de los recursos del contribuyente y del buen servicio otorgado a los pacientes. Este cambio en el modelo de gestión, lejos de ser perjudicial para los demandantes de la sanidad gratuita, supondrá un acicate para la mejora de la calidad del servicio.

Aunque muchos no están secundado esta huelga, no faltan profesionales sanitarios que se creen que los titulares del derecho a una sanidad gratuita son ellos y no los ciudadanos. Por ello no les importa dejarlos sin atención ni utilizarlos como rehenes en una protesta en la que realmente lo que están defendiendo son sus privilegiadas condiciones laborales. Y es que no es igual de cómodo trabajar en una organización burocratizada, en la que el control del tiempo y el dinero no importa, porque no existe presión alguna de la dirección y se tiene un mercado en cautiverio, que hacerlo bajo una dirección con intereses directos en utilizar de manera eficiente los siempre escasos recursos.

No menos destacable que las burdas mentiras que utilizan los convocantes de esta huelga salvaje es su sectarismo político y su doble vara de medir a la hora de organizar las protestas. Con ello nos referimos al hecho de que los sindicatos no hayan elevado la menor protesta contra la introducción en Andalucía de este mismo modelo que ahora se quiere extender a Madrid. "Yo no he oído a nadie de del PSOE, ni del PCE, ni a los sindicatos, ni a nadie decir que los andaluces matan en sus hospitales a los andaluces, ni que les están cobrando", ha declarado González, a la vez que ha recordado que 17 hospitales públicos andaluces cuentan con gestión privada. Y es que la caradura funcionarial no está reñida con el sectarismo político.

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