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EDITORIAL

Más cerca de Al Sader que de Bush

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Este domingo se han producido en Irak dos noticias que tienen a las tropas de nuestro país como protagonistas. Por una parte, soldados españoles han matado en Diwaniya a dos integristas islámicos que les atacaron con sus Kalashnikov tras explotar un coche al paso de tres blindados de la Brigada Plus Ultra II. Estos “insurgentes” formaban parte del mismo “comando” que, horas antes, había atacado a soldados de Estados Unidos en las proximidades de Base Santo Domingo, también en Diwaniya, y herían a dos de ellos, uno de carácter muy grave. Los españoles intervinieron entonces para ayudar a la tropa norteamericana y rescatar a los heridos.
 
Por otra parte, mientras el fanático clerigo Chí Muqtada al Sader sigue ordenando a los pistoleros de su denominado “Ejercito Mahdi” que maten al mayor número de aliados posible, su portavoz, el jeque Ahmad a-Sheibani, ha vuelto este domingo a ofrecer “su mano de amistad y protección” a las tropas españolas y a “despedirlas con flores” si les entregan a cambio armas y vehículos blindados.
 
Ahmad a-Sheibani ha explicado también a EFE que "si los ataques contra las tropas españolas continúan, a pesar del llamamiento a su cese por parte de Al Sader, es porque los luchadores consideran que los soldados ahora en la antigua base española ya no son españoles". Asimismo, expresó su compromiso a enfrentarse con "todas nuestras fuerzas" a las tropas que permanezcan en Nayaf y las que vengan a reemplazar a los españoles.
 
En estas dos noticias del presente se condensan lo que ha sido el pasado y el futuro de la posición de nuestro país respecto de Irak: Por una parte, los últimos coletazos de solidaridad con nuestros aliados —y con la mayor parte de la población civil iraquí— en su lucha contra los terroristas y contra todo el fanatismo que se opone a la transición democrática en Irak; y por otra, la inaugurada ruptura de nuestras alianzas occidentales que conlleva dejar a los aliados—y la mayor parte de la población iraquí— a su suerte y en el punto de mira del fanatismo armado. Que un bárbaro fanático como Al Sader —cuyo “Ejercito Mahdi” ha sido financiado y entrenado por organizaciones terroristas como Hezbolá o la Guardia Revolucionaria Iraní— se anime a ofrecer “su amistad” al nuevo gobierno español es todo un símbolo del irresponsable giro emprendido en nuestra política exterior. A ella se suman, los halagos provenientes de Marruecos, el entusiasmo del nuevo dirigente de Hamas, la satisfechas demandas de Ben Laden, por no hablar del esperanzado último comunicado de ETA...

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