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EDITORIAL

Ocurrencias para encubrir el estado de la Nación

Como las anteriores, las nuevas propuestas de Zapatero se caracterizan, salvo alguna insignificante excepción, por incrementar el gasto público, por lo que tampoco servirán para una sana y rápida recuperación de nuestra economía, sino todo lo contrario.

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Tal y como era de esperar, Zapatero ha aprovechado el Debate sobre el estado de la Nación para hacer públicas nuevas ocurrencias disfrazadas de medidas anti-crisis con la finalidad de distraer la atención sobre el calamitoso estado de nuestra economía y hacernos creer que sabe como enderezarlo. Al igual que sucedía con las anteriores, las nuevas propuestas planteadas por Zapatero se caracterizan, salvo alguna insignificante excepción, por incrementar el gasto público, por lo que, al igual que las anteriores, no servirán para una sana y rápida recuperación de nuestra economía, sino todo lo contrario.

Tal es el caso de la concesión de un ordenador a cada alumno de primaria, las ayudas directas de 2.000 euros para la compra de automóviles o los 25.000 millones de euros para lo que el Gobierno llama "proyectos de economía sostenible".

Al margen de que Zapatero aun no ha cumplido sus pasadas promesas respecto a la introducción de la informática en las aulas, el principal problema que padece la educación no es la falta de ordenadores o de pizarras digitales, sino el abandono de la cultura del esfuerzo y de la disciplina, que ha hecho de la enseñanza, tal y como ha señalado Duran i Lleida, un autentico coladero en la que la execelencia brilla por su ausencia. Zapatero, además, no ha acordado con las autonomías esta medida que afecta a sus competencias, por lo que no están nada claras sus fuentes de financiación.

El sector del automóvil es uno de los que más se ha sobredimensionado como consecuencia de la irresponsable orgia crediticia de los años anteriores, y lo que tiene que hacer es ajustarse a la demanda de los ciudadanos. Estas subvenciones van a ralentizar este inexorable reajuste y van a suponer una rémora para los sectores más rentables de la economía que podrían absorber los excesos de esos otros sectores sobredimensionados.

Muy insostenibles tienen que ser "los proyectos de economía sostenibles" a los que este gobierno quiere dedicar 25.000 millones de euros, si ya para empezar tienen que echar mano del dinero de los contribuyentes. Sin embargo nada es imposible para este ingeniero social que nos gobierna, con la arrogancia suficiente como para creerse que es capaz de cambiar por el ley el patrón de crecimiento de nuestra economía.

En cuanto a la decisión de eliminar la deducción fiscal en el IRPF por la compra de vivienda a partir de 2011 para las rentas superiores a 24.000 brutos anuales, es una medida que no va a ayudar a quienes ahora quieren y no pueden comprarse una casa, dificultad que irá en aumento en el futuro al no poder ya desgravársela. En cuanto a los que ya pueden pero están esperando a que caigan más los precios, el Gobierno les obliga a hacerlo ahora de forma mucho más cara so pena de perder la posibilidad de desgravación en el futuro. Eso no es acabar de forma correcta con las distorsiones que crea la falta de neutralidad fiscal, sino un ultimátum que penaliza a los contribuyentes de las clases medias y que obstaculiza el necesario reajuste en el sector de la construcción.

En cuanto al único anuncio de reducción de impuestos presentado por Zapatero –el referido al impuesto de Sociedades–, más que una rebaja fiscal es una auténtica tomadura de pelo. La reducción es sólo de cinco puntos, sólo durante tres ejercicios, sólo para las empresas de menos de 25 trabajadores y un volumen de ventas inferior a 5 millones de euros y sólo a aquellas que a 31 de diciembre de 2009 mantengan o mejoren su plantilla media de 2008.

En cuanto a la intervención de Rajoy, nadie ha resumido mejor que él el lamentable estado de la nación, al señalar que es el propio de un país en el que hay más de cuatro millones de parados. Ahora bien, por contundente que haya sido la critica de Rajoy a la ineptitud y a las mentiras del Gobierno, y por mucho que la situación económica sea la principal preocupación de los españoles, no habría de estado de más que el líder de la oposición también hubiera dedicado alguna atención al no menos lamentable estado que ofrece España en muchas otras áreas, tales como la justicia, la vulneración de derechos lingüisticos o la absoluta desvertebración que padece el país por culpa de los estatutos soberanistas.

Por otra parte, cabe señalar que ha sido Rajoy el que ha querido presentar unas alternativas de gobierno y la necesidad de emprender unas reformas que, sin embargo y a pesar de haber hablado únicamente de economía, el lider de la oposición se ha negado reiteradamente a explicar.

En cualquier caso, nada es comparable al lamentable papel de Zapatero en este debate y a su absoluta soledad en la Cámara.


 

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