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Podemos y el Jemad devenido mono Amedio

El bochornoso episodio de la imposición de Rodríguez como candidato neocomunista por Almería es harto revelador de la ínfima categoría de Iglesias y sus secuaces.

EDITORIAL
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El bochornoso episodio de la imposición del ex Jemad José Julio Rodríguez como candidato neocomunista por Almería, pese al abierto rechazo de la facción local de IU, desde donde lo han llegado a comparar con el célebre mono Amedio, es harto revelador de la ínfima categoría política, ética y estética de Pablo Iglesias y sus secuaces.

La extrema izquierda que alimenta y da forma a Podemos tiene a gala ser rabiosamente antimilitarista, siempre y cuando ese antimilitarismo tenga por objeto de rechazo las Fuerzas Armadas de Estados democráticos de derecho como los que integran la OTAN, no las de regímenes liberticidas como los que padecen en Venezuela, Irán o Rusia. Pero eso jamás le impedirá presentar a sujetos como el descalificable Rodríguez –metido de hoz y coz en la campaña bélica que derrocó al dictador socialista libio Muamar Gadafi– en puestos destacados de sus listas electorales. La reacción de IU Almería parece tener todo el sentido, pero no si uno se ciñe a las enseñanzas sobre tacticismo político del criminal Lenin, venerado por Iglesias y compañía.

Con la incorporación de López o de personajes de la misma calaña procedentes de la judicatura, Podemos pretende dotarse de un aura de respetabilidad, lo cual no deja de resultar estupefaciente, pues no parece la mejor idea tratar de hacer marca con lo peor de cada casa, con gente que da la sensación de valer únicamente para exhibir un sectarismo nauseabundo. Podemos no puede engañar a nadie, es lo que es: un partido liberticida comandado por medianías procedentes de la patética Universidad española y por individuos como el Kichi, que avergüenzan a la ciudadanía.

Igual de ominosa es la contradicción entre el discurso y la praxis de Podemos en lo relacionado con la implicación de las bases en su proyecto político. El partido de los círculos, las asambleas y "la gente" llega e impone como cabeza de lista de una circunscripción a un militar de altísimo perfil; ya no sin contar con las bases, sino con el expreso rechazo de la facción local. Y no pasa nada. La falta de respeto a los votantes y a las bases y a la propia organización es total: el problema es éste, no la comparación entre el ex Jemad y el mono Amedio establecida por los soliviantados damnificados, que sin embargo son los que han sido criticados por el inefable comisario Echenique.

El dedazo y las estructuras piramidales tan típicos de "la casta" son características muy acusadas de Podemos. Lo cual tiene su lógica: no se puede ser liberticida de puertas para fuera y demócrata de puertas para dentro, y un proyecto como el de Iglesias y sus compinches necesita el control absoluto de las organizaciones, como luego necesitará el control absoluto de la sociedad y de los individuos que la conforman. Es algo que hasta el mono Amedio entendería, y que anula cualquier excusa que pretendan seguir eximiendo hipotéticos votantes ingenuos de este movimiento político tan ridículo como peligroso.

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