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EDITORIAL

Rosa Díez, el verdadero centro

Es refrescante escuchar a un partido defender el "laicismo de Estado" pero llamando "hipócritas a quienes hacen discursos contra la jerarquía eclesiástica católica" porque respetan "todas las religiones excepto las que lapidan mujeres".

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En España no existía un partido nacional que realmente fuera de centro. Sí, el PP lo ha proclamado siempre, pero primero lo hizo para no tener que reconocerse de derechas, que suena fatal en las alfombras de Génova, y ahora como escondrijo que les permita no tener que definirse en ningún asunto. Pero un partido es realmente de centro cuando toma lo que estima mejor de ambos lados del espectro político y lo defiende con vehemencia. Y no cabe duda de que así es Unión, Progreso y Democracia, la formación liderada por Rosa Díez.

Lo explicaba ella misma en su blog ante los ataques que recibe de izquierdas y derechas. Reconocía que si "defender la unidad de la nación española" es de derechas, UPyD es de derechas. Y que si "defender la laicidad del Estado –y, por tanto, la radical separación de poderes entre el Estado y la Iglesia– es de izquierdas, pues somos de izquierdas". Lo cierto es que el partido de Rosa Díez defiende posiciones que pueden atraer tanto a los votantes del PSOE como a los del PP, pero que también puede espantarlos. No obstante, UPyD refleja en buena medida las ideas de una corriente de opinión alejada de sectarismos partidistas y que está deseando tener una opción que apoye aquello en lo que cree con fuerza y convicción, aunque siempre pueda encontrarle pegas.

En cualquier caso, no serán los liberal-conservadores los que puedan ponerles muchos peros. Pese al empeño de los populares de acusarlos de defender "el aborto, la eutanasia o el matrimonio gay", que repiten todos como si se lo hubieran aprendido de memoria, sus propios eurodiputados se han dividido en estos asuntos y han votado mayoritariamente a favor de considerarlos nada más y nada menos que "derechos fundamentales", que es ir mucho más allá de la mera defensa. El propio Federico Trillo, tras repetir el consabido mantra, no ha podido explicar esta contradicción.

Otros asuntos, como la defensa de Educación para la Ciudadanía –cada vez más matizada– o las propuestas económicas, sí pueden provocar dudas entre muchos votantes de derechas. No obstante, tanto el programa con que se presentó UPyD a las generales como el hecho de que sea Mikel Buesa el encargado de ese apartado deberían tranquilizar a quienes han quedado horrorizados ante el sí incondicional dado por Rajoy a las ayudas de Zapatero a los banqueros.

Rosa Díez parte con la ventaja de no tener responsabilidades de gobierno y de poder decir con claridad, desparpajo y solvencia intelectual lo que ningún político se atreve a decir. Habrá que ver cuando llegue ese momento si UPyD se mantiene firme en sus principios. Pero de momento es refrescante escuchar a un partido defender el "laicismo de Estado" pero llamando "hipócritas a quienes hacen discursos contra la jerarquía eclesiástica católica" porque respetan "todas las religiones excepto las que lapidan mujeres". No es de extrañar que los grandes partidos estén atemorizados. En anteriores elecciones europeas los ciudadanos españoles se han dado el gustazo incluso de llevar a Europa al partido de Ruiz Mateos. ¿Cuántos optarán por abandonar a unos líderes que no les escuchan ni defienden y votar a UPyD?


 

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