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EDITORIAL

Subir impuestos, el remedio socialista para todo

Los socialistas no han hecho más que despilfarrar nuestro dinero aumentando la financiación autonómica, pagando obras innecesarias pero con un cartel publicitario enorme y salvando a cajas y bancos sin reformar el sistema, entre otros muchos dispendios.

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Cuando Zapatero creía que aún le faltaban muchos años para alcanzar el poder, el PSOE incluyó en su programa electoral una notable reducción y simplificación de impuestos. El entonces candidato llegó a decir en aquella época que bajar impuestos era de izquierdas, lo que dejaba a todos los socialistas que en el mundo han sido en la derecha más extrema, incluyendo a la práctica totalidad de sus compañeros de partido.

Por supuesto, aquello no fue más que una artimaña para intentar ganar algunos votos, como casi todo lo que ha dicho Zapatero a lo largo de su carrera política. Nunca hubo intención alguna de acometer una reforma fiscal que dejara más dinero en el bolsillo de los ciudadanos. No se hizo en tiempos de bonanza económica ni, por supuesto, se piensa hacer ahora que el Gobierno ha decidido emprender un ingente programa de gastos con los que aparentar que hace algo para sacar a España de la crisis.

El ahora ministro de Fomento, José Blanco, ha lanzado este jueves el globo-sonda de que el Gobierno está pensando en subir los impuestos, eso sí, a las rentas más altas. Luego, naturalmente, se ha echado atrás argumentando que se trataba sólo de "una reflexión personal"; lo que se hace siempre en estos casos. Evidentemente, resulta difícil de creer que una de las personas de mayor confianza de Zapatero, vicesecretario general del PSOE, se dedique a pensar en voz alta en los micrófonos de la SER. Dijo Blanco que está seguro de que los ciudadanos entenderían una medida como ésta. No nos cabe duda de que eso es lo que querrían los socialistas.

En una crisis como la que padecemos, que obliga a todos los actores económicos a bajar sus gastos y ahorrar, el Gobierno se ha volcado en una espiral de gasto incontrolable. Hasta ahora, los españoles habían hecho la vista gorda debido a que se ha financiado todo ese derroche mediante emisiones de deuda pública. Pero esa deuda habrá que pagarla, y para hacerlo el Gobierno deberá aumentar sus ingresos o reducir sus gastos. Y está claro que los socialistas han optado por lo primero.

Una de las primeras medidas que tomó Aznar al llegar a La Moncloa en el 96 fue congelar el sueldo a los funcionarios. Esto no sólo supuso un ahorro notable, sino además una gran inyección de confianza; todos supieron inmediatamente que iba en serio cuando aseguraba que haría entrar a España en el euro atajando los agujeros de las cuentas públicas donde debía, es decir, en el gasto, y no en los ingresos. Así dio comienzo a una de las etapas de mayor prosperidad económica de la historia de nuestro país.

Los socialistas, en cambio, no parecen dispuestos a dar los pasos necesarios para reducir los gastos del Estado. Al contrario, no han hecho más que despilfarrar nuestro dinero aumentando la financiación autonómica, pagando obras innecesarias pero con un cartel publicitario enorme y salvando a cajas y bancos sin reformar el sistema, entre otros muchos dispendios. Los españoles no se lo han echado en cara como debieran, pero podrían hacerlo si se les empieza a pasar la factura de forma visible. El PSOE está metiendo el dedo gordo en el agua a ver cómo está de fría. Esperemos que se les congele el pie.


 

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