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7-IV-2010

Un año de secreto, un año de filtraciones

Más de un año después de que la Audiencia Nacional, por orden del juez Garzón, abriera la investigación por la supuesta trama de corrupción conocida como "el caso Gürtel" y que operaba principalmente en Madrid y en la Comunidad Valenciana, el juez Pedreira ha "levantado" el secreto del sumario. Entrecomillamos lo del levantamiento del secreto por tres razones:

En primer lugar, porque desde prácticamente el inicio de la instrucción se han producido de manera reiterada numerosas, parciales e interesadas filtraciones de dicho sumario, tanto a medios de comunicación como a dirigentes políticos, lo que, además de constituir un delito de revelación de secretos, ha sometido a indefensión no sólo a los acusados sino también a personas contra las que no había imputación alguna.

Durante este tiempo de supuesto secreto judicial, el caso Gürtel le ha costado al PP el puesto de tres alcaldes, una concejal, un consejero de la Comunidad de Madrid, un diputado, un director general de ayuntamiento, dos cargos de confianza y, el último, el tesorero del PP, Luis Bárcenas.

Si el diario El País ha sido el principal beneficiario de dichas filtraciones, tampoco podemos olvidar que un dirigente político, como el portavoz socialista en las Cortes Valencianas, Ángel Luna, exhibía hace unos días, nada menos que en sede parlamentaria, uno de los informes de la Brigada de Blanqueo de Capitales del Cuerpo Nacional de Policía de 85 folios, supuestamente bajo secreto sumarial.

En segundo lugar, y a pesar de su inmensa extensión, el de este martes es sólo un levantamiento parcial del sumario, pues no afecta al secreto de las comisiones rogatorias, ni de las escuchas de los abogados en la cárcel, ni las pruebas que de ellas se deriven. Con todo, son precisamente esos 50.000 folios que ocupan la parte del sumario revelado los que, en tercer lugar, más que desvelar parecerían enterrar un secreto para cuyo conocimiento serán necesarios muchas personas y muchos días de lectura.

De hecho, al cierre de esta edición, no ya sólo los periodistas, sino incluso los abogados de las diferentes partes personadas en la causa estaban todavía teniendo numerosos problemas para acceder a la información. Y es que con la idea de evitar el gasto que supondría los como mínimo tres millones de fotocopias que habrían sido necesarias con el sistema tradicional, el juez Pedreira se ha servido de las nuevas tecnologías para dar acceso a la información, guardando en un servidor los numerosos tomos del sumario al que los letrados podrán acceder por medio de una clave personalizada.

De la parte del sumario a la que hemos podido acceder se extrae, no obstante, una buena razón que explica su enorme extensión. Y es que junto a hechos que ciertamente son o podrían ser constitutivos de delito, tales como los de tipo fiscal y de evasión de capitales, hay otros, como los referidos a los regalos navideños que hacían a algunos de sus amigos y clientes, que no lo son en absoluto. Tal es el caso de la parte de sumario dedicada a informar de cosas como los regalos que "El Bigotes" hizo en unas navidades a sus amigos y clientes relacionados con el PP, como los padres de Camps, a los que regaló una manta, o las corbatas y los puros que regaló, respectivamente, a los consejeros de Industria y de Justicia.

A este respecto, hemos de decir que los jueces no sólo han de velar durante la instrucción de un caso por que no se cometan delitos como las filtraciones del sumario o la violación de las conversaciones entre abogados y clientes, delito este último por el que está encausado el juez Garzón. Han de velar también por que no se incluya en el sumario hechos que, pudiendo tener transcendencia mediática e incluso si se quiere moral, no sean constitutivos de delito alguno.

Mención aparte merece, sin embargo, el caso del ex tesorero y ex senador del PP Bárcenas. Aunque el levantamiento del secreto del sumario no haya aportado nuevas ni contundentes pruebas de que la partida en dinero negro de 1,3 millones de euros de la contabilidad haya sido para el pago de sobornos, ni tampoco que el supuesto destinatario de dichos pagos "en negro", L.B, sea Luis Barcenas, lo cierto es que este no sólo debía de haber dimitido como senador y tesorero del partido, sino haber cesado como militante del PP.

De la misma forma que Jaume Matas ha cesado de militancia para demostrar –"si puede", que diría Rajoy– su inocencia, Bárcenas también debería haber dejado el partido para demostrar –si puede– que pagó el lujoso viaje contratado a través de una de las empresa de Correa y, sobre todo, explicar el formidable incremento de su patrimonio y dar pruebas de que no obedece a ningún soborno.

No se trata de violar la presunción de inocencia de nadie, sino de saber distinguir las responsabilidades políticas de las penales. Algo que Rajoy parece no tener claro, con lo que sólo contribuye a generar mayoesr sospechas.


 

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