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EDITORIAL

Un simulacro de sanción y una sanción injusta

La decisión del Comité de Derechos y Garantías del PP de sancionar por igual comportamientos tan dispares como el de Ricardo Costa y Manuel Cobo no sólo es injusta sino que lo es, además, de una manera burda y clamorosa.

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Se atribuye a Platón la afirmación de que "la obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo". Sin embargo, la decisión del Comité de Derechos y Garantías del PP de sancionar por igual comportamientos tan dispares como el de Ricardo Costa y el de Manuel Cobo no sólo es injusta sino que lo es, además, de una manera burda y clamorosa.

Sancionar los gravísimos insultos que Cobo dirigió contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, con un año de suspensión de militancia, revisable a los seis meses "por buena conducta" y sin que ello conlleve su suspensión como vicealcalde y portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, es un simulacro de sanción que, a efectos prácticos, se va a traducir en eximir al número dos de Gallardón de tener que pagar durante ese tiempo las cuotas de militante del partido.

Recordemos que Cobo acusó a Aguire y a su entorno nada menos que de prácticas "hipócritas", propias de una "gestapillo" y que "producían náuseas". Con posterioridad, Cobo llegó incluso a firmar haber llegado a "sentir miedo por mí y por mis hijos", como si Aguirre y su entorno fueran poco menos que terroristas.

En el caso de Ricardo Costa, su sanción de un año de militancia se suma a su ya injusta destitución como secretario general y portavoz parlamentario del PP valenciano, decisión que tomó la dirección nacional del PP sin ni siquiera haberle pedido explicación alguna y sólo motivada por una bochornosa campaña de desprestigio personal que trataba de desestabilizar al PP valenciano a propósito de caso Gürtel.

Ahora que hasta algunos de los que en su día insinuaron lo contrario reconocen que Costa jamás recibió relojes, trajes o coche alguno procedente de la trama Gürtel, y que por razón de su cargo no tenía ninguna responsabilidad en la adjudicación de contrato alguno, nos sale un Comité (que dice ser de Derechos y Garantías del PP), no para limpiar y restituir a su ex número dos en Valencia, sino para equiparar su proceder con el inadmisible de Cobo.

Bien es cierto que la sanción a Costa, más que por el asunto de Gürtel, la justifican por la "actitud" de este en unas declaraciones en las que aún se atribuía la condición de secretario general del PPCV. Sin embargo, esta acusación es todavía –si cabe– más injusta, por cuanto Costa hizo esas declaraciones en unos momentos –la mañana del 13 de octubre– en los que, efectivamente, todavía se podía seguir considerando secretario general, ya que el Comité Ejecutivo Regional del partido –órgano competente para hacerlo– no lo había destituido, tal y como así lo pueden atestiguar las más de 60 asistentes a esa reunión. Sólo por la tarde de aquella confusa jornada, Génova emitió un falso comunicado afirmando que en el Cómite Ejecutivo Regional había acordado algo que había sido negado por sus asistentes como era la destitución "a petición propia" de Costa.

Por otra parte, si se da validez a esa mentira, ¿cómo iba luego Costa a seguir considerándose secretario general si lo habían suspendido de sus cargos "a petición propia"?

Burda, muy burda ha sido la injusticia cometida contra Costa, como burdo y clamoroso es el simulacro de sanción que supuestamente "castiga" a Cobo. Ambas pasarán factura.


 

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