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EDITORIAL

Zapatero también necesita dos tardes de matemáticas

A menos que nos encontremos en una economía cuasi-soviética, suena ridículo que el sector privado sólo gaste el 40% de la electricidad del país. O Zapatero miente o ni siquiera sabe realizar una sencilla regla de tres.

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Suele ser recomendable que cualquier persona que quiera arreglar la casa de los demás ponga antes en orden la suya propia. Un gestor que demuestre pocas facultades para gobernarse a sí mismo, difícilmente estará capacitado para gobernar a los demás. Máxime cuando la información que puede tener sobre el resto de personas será muy inferior a la que pueda tener sobre sí.

El Ejecutivo español, con Zapatero a la cabeza, ha aprovechado la crisis para extender sus ansias dirigistas sobre el resto de los españoles. Pregona la necesidad de alcanzar un nuevo "modelo productivo" que nacerá de su planificación central para decidir qué sectores deben desarrollarse (como el de las ineficientes energías renovables) y cuáles reducirse a su mínima expresión.

Sin embargo, Zapatero se ha encontrado con un problema a la hora de implementar su agenda intervencionista: las dramáticas cifras de paro y el muy preocupante déficit público han socavado su credibilidad dentro y sobre todo fuera de nuestras fronteras. Tanto ha mentido el presidente del Gobierno, tanto ha demostrado ser un gestor nefasto y desastroso que ni siquiera sus más radicales defensores pueden conceder valor alguno a sus propuestas.

Con tal de revertir esta caída en picado de la confianza, Zapatero prometió dar marcha atrás en su calamitosa política económica reformando las pensiones, el mercado laboral y reconduciendo el déficit público al 3% del PIB exigido por la UE. Para esto último anunció la subida de distintas figuras fiscales (sobre todo el IVA) y un intenso plan de reducción del gasto cifrado en 50.000 millones de euros.

A día de hoy seguimos desconociendo qué partidas serán recortadas casi draconianamente para alcanzar una cifra que representa alrededor de una quinta parte de todo el gasto de 2009. Sin embargo, vamos conociendo algunas ocurrencias que se aproximan más a la política ficción, al maquillaje de las cuentas públicas, que a un auténtico plan de consolidación presupuestaria.

Así, Zapatero ha prometido un gran plan de austeridad energética en los edificios públicos por el cual se logrará ahorrar un 20% de la factura total, lo que según Zapatero asciende a 3.000 millones de euros. Haciendo una simple regla de tres, salta a la vista que el presidente del Gobierno está asumiendo que las Administraciones Públicas gastan cada año en electricidad 15.000 millones de euros, el 1,5% del PIB.

Para que nos hagamos una idea de lo irreales que son estas cifras, basta señalar que en España hay unos 2.000 edificios públicos, de modo que la factura energética anual de cada uno sería de 7,5 millones de euros como media o más de 20.000 euros diarios. Es más, toda la producción energética española tiene un valor anual, dentro de nuestro Producto Interior Bruto, de unos 24.500 millones de euros. Si según Zapatero el consumo de las Administraciones Públicas es de 15.000 millones, estaríamos afirmando que el 60% de todo el consumo eléctrico en España proviene del Estado central y de las autonomías. A menos que nos encontremos en una economía cuasi-soviética, suena ridículo que el sector privado sólo gaste el 40% de la electricidad del país.

Ocurre que, pese a no existir cifras oficiales, sabemos con certeza que el consumo energético de nuestra Administración Pública es muy inferior a 15.000 millones de euros. Lo que también significa que, aún cumpliendo a rajatabla el plan de austeridad energética, el ahorro presupuestario que lograría Zapatero sería una ínfima fracción de los 3.000 millones que se nos han vendido a bombo y platillo.

De nuevo, el PSOE parece decidido a recurrir a la propaganda para retrasar las imprescindibles reformas que necesita nuestro país. Dado que son los únicos que, debido a sus prejuicios socialistas, no quieran darse cuenta de la preocupante situación en que se encuentra nuestra economía, manipulan a los ciudadanos para hacernos creer que se hallan manos a la obra cuando en realidad siguen conduciéndonos hacia el abismo.

O eso o que en el PSOE ni siquieran conocen cómo realizar una sencilla regla de tres para darse cuenta de las absurdas cifras que están manejando. Desde luego, no sabemos cuál de los dos escenarios es más preocupante.


 

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