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El Mas humillado (sainete en un acto)

"Buenos días. Vengo a presentar una denuncia contra el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y contra el Estado español".

Eduardo Goligorsky
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EFE

Personajes: Artur Mas i Gavarró y Funcionario de la Mesa de Entradas del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Escenario: Mesa de Entradas del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

–Artur Mas i Gavarró: Buenos días. Vengo a presentar una denuncia contra el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y contra el Estado español.
–Funcionario: ¿Su nombre?

–AM: Artur Mas i Gavarró.
–F: ¿Nacionalidad?

–AM: Catalana.

El funcionario consulta una guía.

–F: Disculpe, aquí no figura esa nacionalidad.
–AM: Es que en 1714…

–F (lo interrumpe): Por favor, no me haga perder el tiempo. A ver su documento. (Recibe el DNI). Aquí dice español.
–AM: Sí, pero en 1714…

–F: Aquí dice que usted es español y que nació en 1956. Y por su aspecto físico no parece que tenga 303 años. Pero vayamos a los hechos. ¿Cuál es el motivo por el que ha venido a presentar una denuncia?
–AM: El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, instigado por el Gobierno de España, me ha inhabilitado para ejercer cargos públicos durante dos años.

–F: ¡Vaya! ¿Usted ejerce algún cargo público actualmente?
–AM: No. Fui presidente de la Generalitat de Catalunya y diputado al Parlament.

–F: Ah, era cabeza de lista de su partido y por eso lo eligieron presidente.
–AM: No, en realidad era el cuarto de la lista, que no era la de mi partido sino la de una coalición.

–F: Disculpe la curiosidad. ¿Y por qué no eligieron presidente al primero de la lista? ¿Ni al segundo, ni al tercero?
–AM: Es una cuestión de pactos. Muy complicada. A usted no le interesa.

–F: Claro, a mí no. Pero sus compatriotas deben de ser gente muy paciente. Bien, ¿así
que el Tribunal Superior de Justicia lo destituyó de la Presidencia?
–AM: No me destituyó. Me inhabilitó para volver a ejercerla hasta dentro de dos años.

–F: O sea que terminó su mandato y…
–AM: Sí, lo terminé y después renuncié a la reelección y al acta de diputado.

–F: ¿Entonces de qué se queja?
–AM: Es que renuncié contra mi voluntad.

–F: Volvemos a lo mismo. ¿Lo obligó ese Tribunal Superior de Justicia? ¿Por qué no lodenunció entonces?
–AM: No fue el tribunal. Fueron los diputados de otro partido.

–F: ¿Enemigo del suyo?
–AM: Más o menos. Le recuerdo que yo formaba parte de una coalición.

–F: ¿Y ese partido formaba parte de la coalición?
–AM: No, al contrario. Nosotros somos capitalistas y ellos son anticapitalistas. Pero necesitamos sus votos para declarar la independencia.

–F: ¿España necesita independizarse? ¿De quién?
–AM: España no, hombre. Catalunya. Catalunya es la que se quiere independizar de España..

–F: ¿Y usted no está de acuerdo? ¿Por eso lo obligaron a renunciar?
–AM: Usted no entiende nada. Yo soy el líder del independentismo, ungido por el padrino del proceso desde que él y su familia cayeron víctimas de otra conspiración. Me juzgaron precisamente por poner las urnas.

–F: Más respeto, por favor. ¿Cómo quiere que entienda las tramoyas de tamaña merienda de negros? Si a usted lo juzgaron por poner las urnas, ¿cómo lo habían elegido antes? ¿Dónde habían depositado los votos?
–AM: Ahí está la clave. Somos muy astutos. Cuando las urnas de las elecciones al Parlament no nos dan la mayoría que necesitamos, ponemos otras de cartón, convocamos también a extranjeros y menores de edad, montamos un referéndum, ¡y ganamos!

–F: Muy listos. Así ganaron el referéndum que montó usted.
–AM: Bueno, ganar tampoco lo ganamos, porque votó mucha menos gente de la prevista. Por eso ahora pedimos otro referéndum, mejor cocinado. Sí, a astutos no nos gana nadie.

–F: ¿Y para montar el pucherazo esta vez sí eligieron presidente al primero de la lista?
–AM: Se equivoca. Al primero de la lista le encomendamos la tarea de divulgar por el mundo la buena nueva de la nación independiente. ¿No oyeron hablar de él?

–F: El bedel le dio con la puerta en las narices a un tipo raro que se hacía pasar por diplomático de un país desconocido. Tal vez… ¿De dónde dijo que viene usted?
–AM: De Catalunya. El nuevo presidente no figuraba en la lista de candidatos.

–F: ¿Y de qué partido lo sacaron?
–AM: Del nuestro, por supuesto. Era alcalde de una ciudad muy leal.

–F: Ya entiendo. Y él castigó a los anticapitalistas que a usted lo obligaron a renunciar.
–AM: ¡Qué va! Son como carne y uña. Él hace lo que ellos mandan.

–F: Entonces quienes lo votaron a usted seguramente organizan manifestaciones contra ese tránsfuga y lo acompañan a usted cuando acude a denunciarlo en los tribunales de España o de Catalunya o de donde sea, que ya me ha mareado.
–AM: Veo que usted es incapaz de empaparse en los sentimientos patrióticos que movilizan a mi pueblo. Ahora él es quien encabeza la batalla por la independencia, y a mí solo me acompañan cuando los tribunales me juzgan por desobedecer las leyes españolas o por hacer algunas travesuras contables.

–F: ¿Y cuando son los anticapitalistas quienes se ensañan con usted?
–AM: Son gajes del oficio. Pelillos a la mar. Pero, escuche, yo he venido a presentar una denuncia y usted me distrae con un interrogatorio plagado de insinuaciones malévolas. ¿Acaso a usted también lo han sobornado los centralistas madrileños? Vea que tengo experiencia con las insidias de los enemigos. Nos odian los jueces, los periodistas, los traidores…

–F: Hombre, no hable así, que parece Trump, Erdogan o Kaczynski...
–AM: Ojalá supiese explicar las posverdades y las realidades alternativas como lo hacen ellos. No estaría aquí reclamando que me devuelvan el timón de la barca que nos llevará a Ítaca.

–F: Por favor, no desvaríe Después de escucharlo creo saber dónde hallará la solución a los conflictos que los aquejan a usted y a su comunidad tal como los ha descrito. Olvídese de este Tribunal y vaya a la institución que figura en la tarjeta que le entrego. Cuente allí las putadas y humillaciones a que lo sometieron sus compañeros de partido, de coalición y de gobierno, y los chanchullos que montan los unos contra los otros. Los especialistas que hay allí para casos como el suyo y los de sus cofrades lo ayudarán.

Y el Mas humillado hace mutis por el foro llevando consigo la tarjeta con las señas del Instituto Psiquiátrico Forense de Estrasburgo.

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