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La nueva-vieja internet

Lo fundamental es que la evolución de la Red no rompe esquemas, y no hay rupturas revolucionarias pese a que la innovación, en la nueva Internet, es la tónica frente a la atonía de la post-burbuja

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Algo de lo que no dejo de sorprenderme es la capacidad de Internet de reinventarse y recrearse, y las enormes olas de innovación que surgen en la Red y que toman su origen en su propia evolución. Que Internet está cambiando de manera permanente no sorprende a nadie, pero periódicamente surge una killer application que, sin ser enteramente nueva es lo suficientemente innovadora como para seducir a los usuarios y crear fenómenos de masas.
 
Un buen ejemplo es el RSS. El formato, nacido a finales de los años 90 de la mano de Netscape, ya era un formato prometedor entonces. En DiarioRed, por ejemplo, lo adoptamos en 1999, y ya entonces el navegador Netscape incorporaba un lector de RSS bastante básico en su suite. Sin embargo, no ha sido hasta la popularización de los weblogs cuando los RSS han despegado y han llegado a ser adoptados por los medios más tradicionales que lo ignoraron entonces. El auge del formato ha estimulado sus nuevas versiones, y la aparición de otros formatos como ATOM u OMPL, o la aparición de numerosos lectores de RSS, tanto en forma de clientes de escritorio como a través de la Red (Feeddemon o Bloglines, por poner dos buenos ejemplos).
 
Otro ejemplo lo encontramos en la voz por IP. El primer servicio de voz por IP nació a mediados de los años 90, y se llamaba Net2Phone. En la época de la burbuja surgieron una decena de servicios de telefonía IP, algunos gratuitos, que ofrecían una calidad notable. Utilicé varios de estos servicios de este tipo en 2000 a través de un ADSL y reconozco que el resultado fue muy bueno. Sin embargo, la generalización de la banda ancha aún estaba muy lejos de suceder y el fenómeno no explotó. Hasta la aparición de Skype y otros nuevos operadores de voz por IP el fenómeno no ha despertado de nuevo, pese a que sus bases estaban puestas desde hacía años. Claro que la tecnología ha mejorado, pero los factores que impedían el despegue de esa tecnología no eran técnicos sino de despliegue de la banda ancha. Otra cosa es que Skype haya desarrollado un nuevo concepto al mezclarlo con la mensajería instantánea, un acierto de desarrollo.
 
Lo mismo se aplica para el P2P, que sí ha sido una killer application desde el primer Napster, pero cuya evolución ha sido muy interesante, desde Kazaa a Freenet, pasando por los BitTorrents y eMules. La última ola en este sentido, iniciada por Groove (ahora comprado por Microsoft), es el P2P privado o de grupos cerrados, representado por herramientas relativamente recientes como Qnext, Grouper o Outhink. El P2P como concepto tiene todavía mucho que decir en una Internet que encarna el concepto de descentralización desde sus orígenes, y es una revolución que todavía no ha ofrecido todos sus frutos (para desgracia de discográficas y productoras de cine). Pero aunque las herramientas han evolucionado los principios siguen siendo muy parecidos.
 
Y así podríamos seguir con numerosos conceptos. El weblog es la evolución natural de las páginas personales, con gestores de contenidos más fáciles de utilizar pero con avances muy simples que están moviendo montañas en la Red. Firefox ha reinventado el navegador y la navegación sobre la base del antiguo Netscape y los conceptos innovadores de Opera. Los nuevos buscadores intentan seguir la estela de Google, y alguna nueva herramienta prometedora como Blinkx apunta maneras hacia conceptos futuros aún no desarrollados completamente. Flickr no ha creado nada nuevo pero lo ha hecho condenadamente bien al saber sumar conceptos ya existentes.
 
Lo fundamental es que la evolución de la Red no rompe esquemas, y no hay rupturas revolucionarias pese a que la innovación, en la nueva Internet, es la tónica frente a la atonía de la post-burbuja. Y cabe notar que muchos de los conceptos que manejamos en la fisonomía de la Red actual nacieron desde abajo, desde las bases, y se han abierto camino a través de los canales democráticos de Internet. Ignorar eso (pecado de muchos) es algo que no nos podemos permitir de cara al futuro.

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