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SCO contra las cuerdas

El negocio de SCO se encoge y muchos analistas coinciden en que la empresa es un barco que se hunde, con pocas esperanzas de sacar algo en claro de su gran apuesta, el ataque a Linux.

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Leo en la edición impresa de Business Week un artículo sobre los crecientes problemas de SCO, un fabricante de software de segunda fila que hace un par de años sacudió la industria al poner en duda la legalidad del sistema operativo Linux y presentar una demanda millonaria contra IBM por copiar parte del código de Unix para el sistema del pingüino.
 
Desde este punto la historia de SCO ha tomado tintes esperpénticos. Microsoft se apresuró a comprar una licencia de Unix que costó una docena de millones de dólares, supuestamente destinados a pagar las costas del juicio. Y un fondo de capital riesgo invirtió en SCO (aparentemente teledirigido por Microsoft) mientras sus acciones subían como la espuma y se sembraban dudas sobre el futuro del software libre. Desde entonces SCO ha llegado incluso a intentar cobrar licencias por Linux, con muy escaso éxito.
 
Pero como el tiempo pone a cada uno en su lugar, desde hace aproximadamente un año SCO vive una situación cada día más complicada. El capital riesgo inyectado se retiró tan pronto como vio una situación poco clara. El caso contra IBM se encamina hacia el abismo, las finanzas de la empresa se complican y SCO ha recibido un aviso del Nasdaq que podría suponer su expulsión, además de que el valor de la acción roza mínimos.
 
La realidad es que nunca se tuvo muy claro cual era la estrategia de SCO, salvo ganar tiempo y hacer el juego a Microsoft jugando permanentemente con la ambigüedad y, tal vez, sacar algo en claro fuera de los juzgados que permitiera la superviviencia de la compañía aprovechándose de un fenómeno –Linux- que la empresa nunca supo jugar y que amenazaba el núcleo de su negocio. Pero cuando ha llegado la hora de la verdad y los jueces han tenido que empezar a hablar lo primero que se ha oído es que la falta de pruebas presentadas es “impresionante”.
 
El negocio de SCO se encoge y muchos analistas coinciden en que la empresa es un barco que se hunde, con pocas esperanzas de sacar algo en claro de su gran apuesta, el ataque a Linux.
 
Y todo esto mueve a muchas reflexiones, y ninguna muy edificante sobre el mundo del software propietario, en el que las puñaladas están a la orden del día, y jugadas maestras como la de Microsoft a través de SCO han sido la constante durante décadas, a menudo con Microsoft como protagonista. Pero en el mundo del software libre se juega con otras normas y quien juega contra la Red tiene todos los visos de fracasar. Microsoft lleva años haciéndolo. Y SCO será la primera batalla ganada por el software libre contra un gigante cuyos estertores prometen ser aún más virulentos en el futuro. El problema es que la Red se hace cada día más fuerte.

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