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Emilio Campmany

Cui prodest?

Alguien con mano en los servicios secretos y de seguridad del Estado tiene interés en que Esperanza Aguirre pierda toda oportunidad de suceder a Rajoy. El nombre que viene de forma natural a la boca es Rubalcaba.

Emilio Campmany
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Dos son los aspectos que interesan en el escándalo del espionaje a Ignacio González. Uno es el de la batalla por Caja Madrid, que sin duda es lo que está en el origen de la vigilancia a la que fue sometido. El otro es el del interés de quien ha filtrado la información a El País. 

No puede descartarse que quién ordenó vigilar a González fuera alguien del entorno de Esperanza Aguirre, Granados o cualquier otro. Son muchos los que aspiran a presidir Caja Madrid cuando la presidenta, tras desembarazarse de Blesa, tenga que nombrar a su sucesor. Es posible que alguno de ellos haya rebuscado en la vida privada de González con el fin de encontrar algo con lo que desacreditarlo ante los ojos de Aguirre si es verdad, como se dice, que el vicepresidente es su candidato para presidir la poderosa caja. La lista de posibles sospechosos es muy larga y Granados, que es contra quien apuntan El País y Gallardón, no parece el principal.

Mucho más importante es averiguar quién filtra la información al matutino de Prisa. Las exclusivas de El País no suelen tener origen en investigaciones propias, sino en filtraciones de poderosos políticos. A cambio, el periódico se aviene a ser utilizado como arma en las guerras que el filtrador libra. Baste recordar cómo consiguió Felipe González, El País mediante, que Borrell dimitiera después de haber éste derrotado limpiamente a Joaquín Almunia en las elecciones a secretario general del PSOE. También entonces fue una "investigación" de los hombres de Prisa la que acabó con las aspiraciones del atrabiliario político catalán.

Ahora bien, ¿quién filtra la información a Prisa? El primer sospechoso es Alberto Ruiz Gallardón, por ser el principal beneficiario del descrédito que las revelaciones arrojan sobre Esperanza Aguirre. Si, como es lo más probable, Rajoy pierde las elecciones vascas, gallegas y europeas, Aguirre y Gallardón lucharán por su sucesión. En condiciones de igualdad, la victoria de Gallardón es improbable porque Aguirre tiene el respaldo de la mayoría del partido. El alcalde necesita un escándalo como el actual para mejorar sus posibilidades.

Pero también Rajoy se beneficia. Sabe que perderá esas elecciones y que no sobrevivirá a ellas si, para entonces, Aguirre sigue disfrutando dentro del partido del respaldo que hoy tiene. Necesita que esté desahuciada para cuando esas derrotas se produzcan y luego ya verá como se libra de Gallardón, un enemigo que, por carecer de apoyos dentro del partido, es mucho menos formidable de lo que parece.

Por supuesto, la filtración también beneficia al Gobierno y al PSOE en general, pues el escándalo será durante unos días o semanas una tupida cortina con la que esconder la pésima situación económica que atraviesa el país y la escasa eficacia que están demostrando las heterodoxas soluciones hasta ahora adoptadas.

El problema estriba en que la información no podía estar en manos de Gallardón ni de Rajoy. Y las personas que dentro del PSOE podían disponer de ella apenas tienen interés en ayudar a que la catastrófica política económica del Gobierno disfrute de unos días de tranquilidad, mucho más cuando estamos a más de tres años de unas elecciones generales.

Alguien con mano en los servicios secretos y de seguridad del Estado tiene interés en que Esperanza Aguirre pierda toda oportunidad de suceder a Rajoy. El nombre que viene de forma natural a la boca es Rubalcaba, que tiene una fluida relación con la gente de Prisa. Pero ¿por qué? Buena pregunta.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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