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El humo se reúne con el vacío

Se pone de nuevo en evidencia que Sánchez gobierna con el respaldo de los separatistas a cambio de someterse a su chantaje.

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Ya sabemos que la imagen en política importa. Pero una cosa es que importe y otra que sea lo único importante. La reunión entre el Gobierno de España y el de Cataluña no tenía otro objeto que transmitir una imagen. No hablaron de nada. No hubo contenido pactado. No hubo nada de nada. Sólo imagen. Pero ¿qué imagen? Eso es fácil deducirlo. Torra quería que los telediarios sacaran a un Gobierno de España tratando al de Cataluña de igual a igual. Sánchez, por su parte, quería que pareciera que, a diferencia de lo que ocurría con Rajoy, él dialoga con los legítimos representantes de Cataluña y habla con ellos de política y de soluciones políticas a problemas que el PP judicializó. Ambas imágenes son falsas. Por mucho que el formato fuera el de minicumbre, el Gobierno de España, a día de hoy, lo sigue siendo de toda España, incluida Cataluña, aunque con Sánchez no lo parezca. Y, por mucho que diga Sánchez que dialoga con Torra, la verdad es que de nada dialogan, como no sea para pedir éste lo que aquél no le puede dar.

¿Entonces? Entonces, nada. La única consecuencia práctica es que los independentistas han votado el techo de gasto propuesto por Sánchez, permitiéndole así tramitar los Presupuestos. No es mucho, pero al menos es una cosa tangible, con un poco de sustancia y algo de chicha. Torra, en cambio, no saca nada de valor, y, aunque no ceda tampoco en nada, las huestes que acaudilla se le impacientan. En cualquier caso, el pequeño balón de oxígeno presupuestario que recibe Sánchez está lleno de gas mostaza, porque pone en evidencia que gobierna con el respaldo de los separatistas a cambio de someterse a parte de su chantaje. Ésa también es una imagen que se transmitirá, y a ver qué les parece a los presidentes autonómicos y alcaldes socialistas que quieran el próximo mayo conservar el poder en regiones, ciudades y pueblos donde el independentismo catalán no despierte simpatías.

Si tan poco obtienen y tan envenenado está en el caso del inquilino de La Moncloa, ¿por qué lo hacen? Porque Sánchez es el puro vacío. No tiene nada en la mollera y se ha creído lo que le ha dicho Iván Redondo, que él es un superviviente y que lo que tiene que hacer es sobrevivir. Nada más. Y a eso se dedica en exclusiva. Y Torra no es tan diferente de él. No puede conseguir que Sánchez le dé nada de lo que pide y, como no se atreve a hacer nada relevante, por si diera pie a su encarcelamiento, le urge vender algo a sus seguidores. Así que les ofrece el humo de la minicumbre, que no deja de ser un triunfo, aunque muy magro para las ambiciones de la república. Total, humo y vacío reuniéndose. La nada.

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