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Emilio Campmany

Los trampantojos de Iván

Si cae en la trampa del debate sobre la eutanasia, será evidente no tanto que Redondo es muy listo como que la oposición es muy tonta.

Emilio Campmany
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Si cae en la trampa del debate sobre la eutanasia, será evidente no tanto que Redondo es muy listo como que la oposición es muy tonta.
EFE

Es sorprendente lo poco que el tándem Redondo-Sánchez esconde su estrategia. Pero mucho más lo es la inocencia de la oposición cuando cae ingenua en las burdas trampas que el Gobierno le pone. No es una casualidad que la primera ley que el Gobierno social-comunista propone tramitar tenga por objeto la eutanasia. Si el aborto no estuviera tan exprimido como está, hubieran recurrido a él. Pero aún les queda la eutanasia como roja muleta con la que encelar al morlaco de Vox, enredar al manso del PP y distraer al cabestro de Ciudadanos. Siendo como es un asunto de conciencia, la eutanasia no sólo generará división entre los tres partidos, sino que la provocará dentro de cada uno de ellos, especialmente en el PP, partido en el que conviven diversas sensibilidades o almas, que no sé qué expresión es más cursi.

Que el asunto aleje a Vox de los otros dos partidos de la oposición no es algo que los de Abascal vayan a lamentar. Al contrario, están ansiosos de que el PSOE les dé ocasión de diferenciarse del PP, y no digamos de Ciudadanos, por demostrar que ellos son la genuina derecha, mientras que los demás no pasan de ser versiones descafeinadas de la tontiprogresía. Y naturalmente los socialistas les darán todas las oportunidades que puedan. Pero Ciudadanos y PP deberían evitar someterse a la falsa agenda de la izquierda y perseverar en su intento de confluencia, que es lo que realmente amenaza al PSOE.

El otro asunto que el Gobierno propone es reformar el Código Penal para que sea un delito la apología del franquismo. Si hay que atentar contra la libertad de expresión, quienes más merecen ser disciplinados por lo criminal son los nacionalistas, que sí son una amenaza para España, y no el franquismo, cuyos nostálgicos no pasan de ser un coro folclórico que hace bulto cuando el Gobierno hace como que gana la Guerra Civil. Por otra parte, el grueso de esa reforma que el Gobierno esconde detrás del retrato de Franco tiene por verdadero objetivo abolir la sedición y sacar a Junqueras y demás golpistas de la cárcel. Y eso sí que tiene delito.

Más allá de la inconstitucionalidad de las dos propuestas, pues son sendos atentados contra el derecho a la vida y a la libertad de expresión, a ambas se les ve el cartón de sus verdaderos objetivos. Y haría muy mal la oposición en dedicarle medio minuto a cualquiera de los dos asuntos para centrarse en cambio en lo que realmente está haciendo Sánchez, que es traficar con la unidad de España vendiéndosela a golpistas y filoterroristas a cambio de la Moncloa. Lo de perseguir franquistas de guardarropía y arreglar el problema de las pensiones por la vía expedita no son más que señuelos con los que alejar a la oposición del verdadero debate. Si no obstante cae en la trampa, será evidente no tanto que Redondo es muy listo como que la oposición es muy tonta.

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