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VOX y el desdén de Ciudadanos

¿Merece Ciudadanos llegar así a gobernar su primera comunidad autónoma? Si tan repulsivo es gobernar con VOX, deberían desde el principio buscar una alianza con el PSOE y Podemos.

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Juan Marín y Albert Rivera | EFE

A estas alturas, no tiene mucho sentido debatir acerca de la absurda propuesta de Marín de pedir al PSOE que ayude a Ciudadanos y PP a desalojar a los socialistas del poder. Es una impostura que no tiene otro objetivo que, cuando se deje votar por VOX en la investidura, aparentar una distancia suficiente para que la mancha del supuesto extremismo del partido de Abascal sólo alcance al PP. Al margen de lo acertado o equivocado de esta estrategia de Ciudadanos, la cuestión es cómo debería responder VOX a tan ultrajante desdén. Ya es muy insultante el que Marín prefiera los votos del PSOE de los ERE a los de VOX. Ahora, lo que raya en lo intolerable es que al final Rivera y Marín estén dispuestos a condescender y aceptar, con muchos remilgos y mohines, los votos del partido del juez Serrano para luego seguir acusándole de partido anticonstitucional. Siendo como es esa tacha, para más inri, mentira.

¿Merece Ciudadanos llegar así a gobernar su primera comunidad autónoma? Si tan repulsivo es gobernar con VOX, deberían desde el principio buscar una alianza con el PSOE y Podemos, que, al parecer, por perjudiciales que sean, para España en general y para Andalucía en particular, son mejores que VOX. Y explicarlo con la innegable evidencia matemática de que Ciudadanos y PP no bastan para formar gobierno. Porque ¿quieren o no quieren los votos de VOX? Si no los quieren, ¿por qué iba a dárselos VOX? Y, si los quieren, ¿por qué no los piden? Pero allá Ciudadanos con sus incoherencias, que tanto abundan en su trayectoria. La cuestión es si el que debería pagar desdén con desaire y condescendencia con desprecio es VOX, negándose a votarles hasta que no se lo pidan formalmente y los acepten agradecidos como provenientes de un partido constitucionalista como sin duda es.

Claro, ni Ciudadanos ni VOX quieren aparecer ante la opinión pública como los responsables de no haber desbancado del poder en Andalucía al PSOE y de dar, por medio de unas nuevas elecciones, una segunda oportunidad a la izquierda de conservar la región que llevan cuarenta años empobreciendo. Pero, con el fin de lograr este objetivo, ¿está justificado votar en una investidura a quien te insulta, te menosprecia y acepta tus votos como si fuera él quien te hace un favor a ti y no al revés?

De aquí a mayo, si no hay elecciones generales en marzo, se abre un período crucial para VOX, en el que su comportamiento en Andalucía será su tarjeta de presentación para las autonómicas, municipales y europeas de esta primavera. Es lógico que quieran aparecer como la llave que abrió la puerta del Palacio de San Telmo para sacar de allí al PSOE. Pero quizá deberían plantearse sus líderes si no habrá un mínimo de dignidad al que no se puede renunciar ni siquiera en aras de un objetivo tan loable. Y que cada palo aguante su vela.

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