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Emilio J. González

A la Bolsa le gusta Bush

Los expertos estiman que si Bush revalida la victoria que obtuvo en 2000, las Bolsas pueden subir en torno al 5% entre noviembre y diciembre, si el petróleo no da nuevos disgustos.

Emilio J. González
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Aunque parezca mentira, las elecciones presidenciales estadounidenses tienen una influencia muy importante en las Bolsas de todo el mundo, que siguen moviéndose al ritmo que marca Wall Street. Este hecho es de sobra conocido por los inversores profesionales, que estos días están articulando sus estrategias de inversión en función de si el ganador en las urnas es Bush o Kerry.
 
La influencia de los comicios norteamericanos en los mercados de valores de todo el mundo se deja sentir, incluso, un año antes de que los estadounidenses acudan a votar. En todo el siglo XX, el año anterior a las presidenciales de EEUU, la Bolsa siempre ha subido, con la única excepción de 1931 cuando el mundo se hallaba inmerso en lo más duro de la Gran Depresión. En este sentido, 2003 no fue una excepción. Pero vayamos a lo que puede ocurrir con el mercado de valores a partir del 2 de noviembre.
 
La historia bursátil enseña que si el presidente de Estados Unidos obtiene un segundo mandato en las urnas, o si el vencedor es del mismo partido que el presidente saliente, entonces la Bolsa sube en torno al 3%. En cambio, si la votación depara un cambio de presidente o de partido, el mercado de valores cae más del 0,5%. La única excepción reciente en este sentido fue cuando Ronald Reagan derrotó en las presidenciales de 1980 a un muy desacreditado presidente Jimmy Carter.
 
En las elecciones de este año, las estimaciones de los analistas caminan por la misma dirección. Los expertos estiman que si Bush revalida la victoria que obtuvo en 2000, las Bolsas pueden subir en torno al 5% entre noviembre y diciembre, si el petróleo no da nuevos disgustos. En cambio, si el ganador es Kerry las apuestas de los profesionales se inclinan más bien por un recorte del mercado de valores.
 
Estas estimaciones se basan no sólo en la historia, sino en los programas de ambos candidatos y su impacto sobre el mercado de valores. A los analistas les gusta el republicano Bush porque promete reducir los impuestos sobre los dividendos y las ganancias de capital y quiere privatizar la Seguridad Social; en cambio, no les gusta el demócrata Kerry porque quiere dar marcha atrás en algunas de las bajadas de impuestos aprobadas por el actual presidente y porque piensan que será muy activo en las políticas de regulación, que siempre se traducen en costes adicionales para las empresas y, en consecuencia, en menos beneficios.
 
En resumen, una victoria de Bush le sentará muy bien a la Bolsa; su derrota, en cambio, puede suponer nuevos recortes.

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