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Emilio J. González

Bajar impuestos ya no es de izquierdas

Emilio J. González
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El PSOE lleva tiempo sin norte y sin brújula en política económica. No sabe por dónde anda y poco después de empezar a transitar por un camino adecuado cambia de dirección y se pierde por los múltiples vericuetos del terreno de lo absurdo. Los socialistas patrios ya dieron buena muestra de su grado de desorientación al apoyar una convocatoria de huelga general que ni ellos mismos se creían y ahora acaban de poner de manifiesto nuevamente, con motivo del debate de totalidad de la reforma del IRPF, hasta qué punto están perdidos.

En los últimos meses, por no decir años, hemos oído decir a los socialistas que comanda José Luis Rodríguez Zapatero que bajar impuestos es de izquierdas -claro que cuando ellos gobernaban lo que era progresista era subirlos y lo que resultaba reaccionario era la rebaja de la presión fiscal-. Bueno, ahora parece que ha dejado de serlo, según se ha visto el jueves por la mañana en el Pleno del Congreso de los Diputados que debatía el proyecto de reforma del IRPF presentado por el Gobierno. El PSOE acudió al debate con una enmienda a la totalidad que pedía la retirada del proyecto del Ejecutivo; lo que no acompañaba a la enmienda era un proyecto alternativo, que es lo menos que se podía esperar después de tanta crítica y tanto ir y venir con la famosa propuesta de un impuesto sobre la renta de tipo único, que el portavoz socialista de Economía, Jordi Sevilla, tenía consigo en el escaño pero que no presentó como alternativa al proyecto gubernamental. Lo único que hizo fue levantarse y marcharse, dejando al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con la palabra en la boca en la segunda réplica a Sevilla. Si el diputado socialista tiene listo su proyecto de IRPF de tipo único, ¿por qué no lo ha presentado como alternativa a los planes de Montoro? ¿Es que no le dejan en su partido? Lo más probable es que sea ésta la razón porque pesos pesados del PSOE, como Juan Carlos Rodríguez Ibarra o Josep Borrell están en contra y abogan por subir impuestos, porque bajarlos, según ellos, no es de izquierdas sino de retrógrados y reaccionarios.

En cualquier caso, lo cierto es que el proyecto del Gobierno dista mucho de ser perfecto. Por ejemplo, se podría haber ido más allá en la rebaja de los tipos marginales, se podría haber reducido el límite de tributación conjunta por renta y patrimonio, se podría haber incrementado todavía más el mínimo vital, se podría haber recortado más el número de tramos,... se podrían haber hecho muchas más cosas de las que propone el Gobierno. Pero lo importante ya no es tanto el podría ser como lo que va a ser, esto es, que el 1 de enero de 2003 habrá una nueva bajada del IRPF, la segunda en cuatro años y con bastantes probabilidades de que se repita en la próxima legislatura si el PP vuelve a ganar las elecciones generales.

Por ello, lo que esperábamos de los socialistas es que profundizaran por esa vía, que pusieran de manifiesto con sus propuestas las carencias del proyecto del Gobierno y ese exceso de cautela que ha manifestado a la hora de reformar el IRPF, todo ello, por supuesto, dentro de un texto alternativo al del Ejecutivo. Sin embargo, no ha sido así. El PSOE se ha limitado a pedir la retirada del proyecto sin ofrecer alternativa alguna, con lo que, en vez de sacar a la luz los talones de Aquiles de la política fiscal del PP, lo que ha hecho ha sido dejar patente, una vez más, la contradicción permanente en que vive el socialismo español, con pataleta incluida, como si a estas alturas eso tuviera sentido o sirviera para algo. Patético.

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