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Emilio J. González

Bruselas agua la fiesta al Gobierno

Zapatero tiene muy difícil a partir de ahora justificar un posible desmembramiento de Endesa desde el momento en que la Comisión Europea ha dicho que no hay problemas de competencia en el mercado español porque E.On no está presente en él.

Emilio J. González
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La decisión de la Comisión Europea de autorizar sin condiciones la OPA de la alemana E.On sobre Endesa pone las cosas bastante difíciles al Gobierno español en sus intenciones respecto a la eléctrica que preside Manuel Pizarro. Es decir, entorpece el cumplimiento de uno de los puntos del pacto de Tinell, el referente a que Cataluña cuente con una compañía eléctrica catalana, objetivo detrás del cual está la OPA de Gas Natural y el respaldo incondicional e injustificado del Ejecutivo a la misma, que ha paralizado el pasado viernes el Tribunal Supremo.

Según Bruselas, la OPA de E.On no sólo no conlleva obstáculo alguno para la competencia en el sector eléctrico europeo sino que, sobre todo, tampoco lo representa en parte sustancial alguna del mismo, esto es, el mercado español. Esta consideración del Ejecutivo comunitario tiene una repercusión importante para el proceso que está teniendo lugar en España. Las últimas intenciones del Gobierno de Zapatero, visto que no puede parar a la eléctrica alemana son o bien que La Caixa y Endesa alcanzasen un acuerdo amistoso o bien autorizar la OPA de E.On con condiciones, lo que le permitiría trocear Endesa para dar a los catalanes el trozo de pastel que quieren. Ambas cosas, por supuesto, a espaldas de los accionistas, verdaderos propietarios de Endesa a los que Zapatero se está pasando por el arco del triunfo. Pero tras lo dicho por la Comisión, es posible que todo cambie sustancialmente.

Zapatero tiene muy difícil a partir de ahora justificar un posible desmembramiento de Endesa desde el momento en que la Comisión Europea ha dicho que no hay problemas de competencia en el mercado español porque E.On no está presente en él. Y todo eso de la seguridad en el suministro energético que va a estudiar la Comisión Nacional de la Energía, punta de lanza del Gobierno en todo este asunto, no es más que una cortina de humo para trata de justificar lo injustificable, porque si la eléctrica alemana se compromete, como ha hecho, a mantener el programa de inversiones previsto por Endesa y aprobado por la CNE, no hay nada que decir al respecto. Por tanto, Zapatero tiene cada vez más difícil el salirse con la suya.

En cuanto a un posible pacto entre Endesa y La Caixa, del que se habla estos días en los mercados, nada vulneraría más la legislación financiera española que dicho pacto, contrario a los intereses de los accionistas, porque esa ley de opas que tanto ha esgrimido el Gobierno contra Endesa, a través de la CNMV, precisamente prohíbe este tipo de acuerdos. Por cierto, ¿qué dice Manuel Conthe, el presidente de la CNMV, sobre este asunto? Porque si estuvo tan diligente para tratar de impedir la defensa de Endesa, debería hacer lo mismo ahora ya que está donde está para velar por los intereses de los accionistas y por el buen funcionamiento del mercado de valores. ¿No debería decir algo al respecto, como ha hecho antes, en lugar de permanecer en silencio? ¿O es que aquí no le preocupa a nadie la defensa de los derechos de los accionistas?

En cualquier caso, conviene tener presente otra cuestión que ha dicho la Comisión Europea, que vigilará de cerca la situación en los mercados energéticos afectados por la OPA, incluido el español. O sea, que, a partir de ahora, el Gobierno ya no podrá campar tranquilamente por sus respetos en esta cuestión porque Bruselas está ojo avizor, y eso incluye cualquier atisbo de obstaculizar la OPA de E.On a través de la CNE. No hay que olvidar que la Comisión pidió explicaciones al Gobierno por los nuevos poderes conferidos a la CNE mediante el decreto anti-E.On, cosa que no ha gustado nada en Bruselas y que el Colegio de Comisarios está estudiando ahora. Así es que, a partir de ahora, el Ejecutivo tendrá que tener sumo cuidado con lo que hace con esa entrega de Endesa a Gas Natural, en la que está saltándose a la torera la legislación española, los derechos de los accionistas y la normativa comunitaria para satisfacer los intereses políticos de los socios del PSOE en el tripartito catalán. Afortunadamente, la Comisión, después del error que cometió al rechazar la petición de Endesa de ser ella quién tuviera que pronunciarse sobre la OPA de Gas Natural, ahora está acertando de pleno y, esperemos, va a mantenerse vigilante para que los derechos que, hoy por hoy, no garantiza el Gobierno español, tengan un defensor. Bruselas, me temo, acaba de aguar la fiesta al Ejecutivo.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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