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Emilio J. González

Cuevas y la unidad de España

La unidad de mercado ha constituido siempre una gran preocupación para Cuevas y su equipo, que han tenido que vérselas una y otra vez con los intentos constantes desde la patronal catalana Fomento del Trabajo para fragmentar la organización.

Emilio J. González
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Después de 23 años en el cargo, el poco menos que incombustible José María Cuevas está a punto de dejar la presidencia de la CEOE por motivos de salud. Su mandato, con sus aciertos y sus errores, ha sido demasiado largo debido a las enormes dificultades para encontrarle un sucesor, unas dificultades relacionadas con el papel que desempeña la patronal en la vida económica española.

La CEOE fue objeto de deseo de los socialistas de Felipe González, ávidos por ejercer un control férreo y total sobre todos los elementos que conforman la sociedad civil española. La patronal no fue una excepción, si bien el PSOE no llegó a salirse con la suya. El primer presidente de los empresarios, Carlos Ferrer Salat, fue muy hábil contrarrestando los intentos desde el poder socialista por colocar al frente de la organización a una persona afín a sus intereses. Fue aquella operación que pergeñaron conjuntamente Alfonso Guerra y José Antonio Segurado para que este último se hiciera cargo de los destinos de la confederación empresarial. Sin embargo, Ferrer Salat jugó muy bien sus bazas y contrarrestó el intento colocando como sucesor suyo a Cuevas. Pese a ello, los socialistas no cejaron en su empeño y cada vez que se acercaba el momento de elegir nuevamente al presidente de los empresarios volvían a la carga. Cuevas, en este sentido, supo siempre mantener a la organización empresarial fuera del ámbito de influencia de los distintos Gobiernos socialistas, lo que también fue uno de los elementos que acabaron por condicionar su larga permanencia al frente de los empresarios.

El segundo factor fue el preservar a la CEOE como uno de los pocos mecanismos que aún quedan en España para mantener una cierta unidad del mercado interno. Esta unidad ha constituido siempre una gran preocupación para Cuevas y su equipo, que han tenido que vérselas una y otra vez con los intentos constantes desde la patronal catalana Fomento del Trabajo para fragmentar y territorializar la organización empresarial y, a través de ello, hacer lo mismo con elementos integradores del mercado como la negociación colectiva o la voz de la CEOE como agente social en los asuntos que le son propios. Esa posición de la CEOE frente a los deseos de Fomento del Trabajo es, hoy por hoy, uno de los pocos mecanismos de mantenimiento de la unidad del mercado español que quedan, después de todas las concesiones realizadas a las autonomías y de las políticas fragmentarias de dicho mercado que los gobiernos regionales están llevando a cabo desde hace tiempo.

Precisamente, la unidad del mercado español es uno de los elementos básicos sobre los que se configura la unidad territorial del país. Cuando se consiguió dicha unidad de mercado en el siglo XIX se fortalecieron los lazos que unen las distintas partes de España para configurar la Nación. Hoy esos lazos se ven debilitados como consecuencia de la ruptura de la solidaridad interterritorial que impone el nuevo Estatuto catalán si el Tribunal Constitucional no revoca buena parte de su contenido. En este contexto, organismos como la CEOE, cuyo ámbito de actuación sigue siendo nacional, se convierten en elementos fundamentales para preservar esa unidad que otros se empeñan en destruir.

Todos estos elementos dieron lugar a las dificultades para que los empresarios pudieran elegir a un sucesor para Cuevas. Desde hace años siempre se ha venido planteando la misma cuestión: el presidente de la CEOE lleva mucho tiempo en el cargo pero no se encuentra a nadie que sea capaz de preservar la independencia de la organización frente al poder político y de mantener la unidad de la misma y su papel como mecanismo integrador, frente a las tendencias rupturistas que alimentan y han alimentado algunos de sus miembros. Ahora Cuevas tiene que dejar el cargo por razones de salud. El reto para su sucesor es saber mantener a la organización empresarial en la senda trazada por el presidente saliente.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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