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Emilio J. González

El arsenal de Endesa

la última palabra en todo este asunto aún no se ha dicho, ni mucho menos. Más bien, esta historia acaba de empezar a escribirse mientras Endesa ultima su estrategia y prepara su arsenal para la contienda

Emilio J. González
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La consideración como hostil por parte de Endesa de la OPA lanzada por Gas Natural sobre la compañía eléctrica presidida por Manuel Pizarro abre todo un mundo de posibilidades en torno a esta operación que no tienen por qué resultar, ni mucho menos, en el triunfo en la operación de la gasista catalana.
 
En sus esfuerzos por defenderse de la OPA, Pizarro, probablemente, no podrá contar en esta ocasión con el socorro de las autoridades reguladoras de los mercados energéticos, pese a que la operación representa un serio peligro para la competencia en los mismos. De concluir con éxito la OPA, supondría que Gas Natural controlaría el 80% del mercado gasista español y el 40% del eléctrico, justo lo contrario de lo que dicen las recomendaciones del libro blanco de la energía elaborado a instancias, precisamente, del ministro de Industria, José Montilla. Sin embargo, el Gobierno, lejos de preocuparse semejante concentración de poder en manos de una sola entidad, Gas Natural, que es lo mismo que decir La Caixa, parece más bien que ha estado alentando la operación en todo momento, con aquellas declaraciones que hicieron destacados miembros del Ejecutivo a principios de la legislatura a favor de la concentración empresarial en el sector energético o con las más recientes del propio Montilla volviendo de nuevo sobre la cuestión de los presidentes de empresas privatizadas puestos en el cargo por el PP, uno de los cuales es, precisamente, Pizarro.
 
La Comisión Nacional de la Energía, probablemente, tampoco dirá nada relevante en este caso, a diferencia de lo que ocurrió cuando Gas Natural lanzó una OPA sobre Iberdrola, operación a la que puso el más rotundo veto. Pero la CNE de entonces no es la de hoy, concebida como ha sido en esta legislatura más para dar cobertura a los tejemanejes del Gobierno en el sector energético que para velar por un funcionamiento verdaderamente eficiente y competitivo del mismo. Por tanto, Endesa puede dar por sentando que el Ejecutivo no va a hacer nada por ella, sino más bien todo lo contrario.
 
Aún así, y a pesar del poder que conserva en este país quien tiene en sus manos el Boletín Oficial del Estado, Endesa tiene muchas bazas que jugar y no cabe duda de que lo hará desde el momento en que ha considerado la OPA como hostil. Una jugada maestra sería que la empresa que preside Pizarro contestara a Gas Natural, una compañía mucho más pequeña que la eléctrica. Sin duda, en la gasista tienen en cuenta esta posibilidad, como sugiere el hecho de que La Caixa haya manifestado su disposición a aumentar su participación en Gas Natural con el fin de blindarla ante una operación semejante. Pese a ello, Endesa podría intentarlo, porque tiene músculo financiero suficiente para ello y porque, con toda probabilidad, podría contar con el apoyo de su principal accionista de referencia, Caja Madrid, ya que la entidad crediticia que preside Miguel Blesa va a manifestarse en contra de la OPA.
 
No obstante, el escenario más probable es otro, en el que se abren dos posibles vías. La primera de ellas, es el rechazo de los accionistas de Endesa, incluidos los fondos de inversión, a la OPA de Gas Natural, teniendo en cuenta que la prima que ofrecen es muy baja y que el pago sería de un 34,5% en metálico y de un 65,5% en acciones de Gas Natural, que a mediodía del martes se estaban desplomando un 4% tras volver a cotizar después de la lógica suspensión que impuso la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Al mercado, por tanto, no le gustan de entrada las condiciones ofrecidas por la gasista y mucho menos su argumento de que, con el triunfo de la OPA, la posición estratégica de Endesa en el mercado eléctrico mejoraría. La experiencia en Europa enseña que los holdings energéticos como el que pretende crear La Caixa, con una pata en el petróleo –Repsol–, otra en el gas –Gas Natural– y una tercera en la electricidad –Endesa– obtienen resultados mediocres tanto en términos de gestión como de comportamiento bursátil. Desde esta óptica, por tanto, no sería extraño que tanto los fondos de inversión como Caja Madrid rechazasen la oferta, sobre todo desde el momento en que Gas Natural ha dicho que no piensa aumentar el precio puesto sobre el tapete de 21,3 euros por cada acción de Endesa.
 
La segunda posibilidad se basa, precisamente, en el hecho de que el precio fijado por Gas Natural es bajo para cualquier competidor que quiera aprovechar la ocasión para entrar en el mercado español, y más desde el momento en que la gasista ha dicho que no aumentará el mismo. Eso abre a Endesa la vía de buscar algún tipo de acuerdo con alguno de los grandes europeos, de encontrar un gorila mayor del que respalda a Gas Natural para frustrar la operación. Y puede que no le resulte difícil hacerlo. La alemana RWE ya ha demostrado en varias ocasiones su interés por ser un jugador de peso en el mercado español, tiene músculo financiero más que de sobra para acometer una operación de este calado y, además, se verá obligada a responder al movimiento de su compatriota Eon si, finalmente, ésta se hace con Scottish Power. Endesa, también, puede buscar apoyo en Gaz de France, que tampoco está presente en España y que la entrada en nuestro mercado de la mano de Endesa no sólo le permitiría ser un competidor de peso en el sector eléctrico sino que, además, le abriría las puertas de par en par para operar también en el del gas y acabar con el monopolio de Gas Natural en esta rama.
 
En la gasista también consideran esta posibilidad y lo hacen con preocupación porque si Endesa se decanta por esta vía, podría dar al traste con la OPA. Por ello, su insistencia en que su oferta garantiza la españolidad de la eléctrica no sólo tiene que leerse desde la perspectiva de que, según ellos, no se trata de catalanizar la compañía, con la que está cayendo en estos momentos en Cataluña, con el Gobierno del tripartito renegando un día sí y otro también de España; también hay que entenderla desde el punto de vista de que intentan apelar a los sentimientos nacionalistas de los españoles frente a la posible entrada en Endesa de un extranjero. Pero ese juego es peligroso para la propia Gas Natural porque, de la misma manera, la dirección de Endesa podría apelar a ese mismo sentimiento para parar el desembarco catalán a través de Gas Natural, aunque la ejecutiva de Endesa de momento no lo ha hecho ni ha manifestado intención de hacerlo.
 
En cualquier caso, opte por lo que opte Endesa, la última palabra en todo este asunto aún no se ha dicho, ni mucho menos. Más bien, esta historia acaba de empezar a escribirse mientras Endesa ultima su estrategia y prepara su arsenal para la contienda.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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