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Emilio J. González

El doble lenguaje de Zapatero

España es uno de los países europeos que menos patentes registra al año y, por desgracia, sigue haciendo bueno aquel dicho de Miguel de Unamuno de que investiguen otros

Emilio J. González
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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, viene exhibiendo desde hace tiempo como un gran triunfo el haber conseguido para España, en las perspectivas financieras de la Unión Europea para el periodo 2007-2013, una asignación de 2.000 millones de euros para promover la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) en nuestro país. Con ello, Zapatero pretende dar la impresión de lo mucho que le preocupan todos los asuntos relacionados con la investigación en nuestro país, como elemento básico para contar en el futuro con una economía de vanguardia. Por desgracia, resulta muy difícil creer en las buenas intenciones de Zapatero cuando prácticamente ha desmantelado el programa “Ramón y Cajal”, con ese doble lenguaje que viene empleando en todo lo que se refiere a economía e I+D+i.
 
El programa “Ramón y Cajal” fue puesto en marcha por el anterior Gobierno hace cinco años para traer de vuelta a nuestro país a los investigadores españoles que trabajaban en otros lugares del mundo. La idea era excelente porque una de las cosas que no se puede permitir una nación que aspira a estar en la vanguardia de la economía mundial del siglo XXI es una fuga permanente de cerebros que descapitaliza al país de materia gris. Buena parte de los mejores investigadores españoles optaron por marcharse fuera debido a las pocas posibilidades de desarrollar su trabajo en España. El Ejecutivo del PP quiso revertir esta situación porque el conocimiento se ha convertido en una variable fundamental para las economías avanzadas. Hoy por hoy, quien no investiga, no innova, no desarrolla nuevos productos, servicios o formas de hacer las cosas, no registra patentes, está condenado a la segunda división en la economía internacional. España es uno de los países europeos que menos patentes registra al año y, por desgracia, sigue haciendo bueno aquel dicho de Miguel de Unamuno de que investiguen otros. Pero la ausencia de esa investigación cuesta muy cara porque hay que comprar patentes en el exterior, en lugar de generarlas en España y venderlas a otros. Sin ellas, es muy difícil que nuestro país avance con paso firme hacia la sociedad del conocimiento, por muchos fondos europeos con los que cuente. El programa “Ramón y Cajal” se creo, precisamente, para revertir esta situación trayendo a los investigadores españoles de vuelta a casa, con ayudas para que pudieran investigar y con el compromiso de buscarles acomodo definitivo en las empresas, universidades y demás centros de investigación públicos y privados. A su llamada acudieron muchos investigadores que ahora se encuentran con que el Gobierno de Zapatero no respeta los compromisos adquiridos con ellos y está a punto de acabar definitivamente con el programa, mientras los investigadores que se acogieron a él ahora se ven obligados a marcharse de nuevo, dando lugar a otra fuga de cerebros.
 
Sin estas personas, es muy difícil promover en España la famosa I+D+i porque si no hay quien investigue, no se generará nada, por muchos fondos europeos con que se cuente para promover la I+D+i. El Gobierno, sin embargo, hace caso omiso de esta cuestión y no da solución alguna a los investigadores acogidos al programa “Ramón y Cajal”, muchos de los cuales ya han hecho, o están haciendo las maletas, ante la actitud del Ejecutivo. Y, mientras tanto, Zapatero viene con la historia de que España recibirá 2.000 millones de euros de fondos europeos para I+D+i. ¿De qué van a servir si no tenemos quién pueda sacar partido de ellos?
 
Desde el principio de la legislatura, Zapatero y sus ministros han insistido en la importancia económica y social de la I+D+i pero, como en la mayor parte de las políticas del Gobierno, una cosa es lo que dice y otra muy distinta es lo que hace,… o lo que deja de hacer, dadas las circunstancias. Porque el dinero, por sí solo, no sirve de nada si no hay quien lo emplee adecuadamente en los fines para los que ha sido concedido. Y es que, además de la fuga de cerebros, los dineros públicos son poco eficientes si con ellos se pretende que las empresas privadas inviertan en I+D+i porque desconfían profundamente de todo cuanto venga del Ejecutivo. Cualquier consultor especializado en estas cuestiones es lo primero que señala en cuanto se comenta con él la cuestión de los 2.000 millones de euros obtenidos por Zapatero. O sea, que mucho pregonar cuánto dinero de Europa obtendrá España para investigación, desarrollo e innovación y luego resulta que, tal y como está planteando el Gobierno las cosas, ese dinero no va a servir para nada, excepto para tratar de ocultar el fracaso de Zapatero en la negociación de las perspectivas financieras 2007-2013, en las que España va a ser quien más fondos europeos pierda como consecuencia de la ampliación de la UE que se llevó a cabo en 2005. Esta es la España que está construyendo ZP.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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