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Emilio J. González

El "efecto enero"

Emilio J. González
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El mundo de la Bolsa tiene una mitología propia, cargada de métodos heterodoxos que buscan anticipar el futuro y, con él, el comportamiento de las acciones. Es lo que se pretende con el uso de los análisis técnico y fundamental, que según que punto de vista se adopte, son más o menos efectivos pero, al menos, tienen detrás un cuerpo teórico aportado por los estudiosos de las finanzas que los convierte en "respetables" e, incluso, eficientes. Más allá de la frontera de la racionalidad se sitúan planteamientos tan heterodoxos y muchas veces hasta esotéricos como la onda de Elliot, la supuesta relación de las subidas y bajadas del mercado con las fases solares y lunares, la suposición de que la Bolsa siempre sube en los años que terminan en cinco, etc.
 
Dentro de la heterodoxia, sin embargo, hay un postulado bastante interesante porque los investigadores universitarios han comprobado que, efectivamente, existe un hecho real, medible con los instrumentos de la estadística y la econometría. Es el denominado efecto enero, según el cual, si la Bolsa registra ganancias al finalizar la quinta sesión del año respecto del cierre del anterior, el ejercicio será alcista. Los estudiosos de la economía en las universidades han comprobado que, efectivamente, esto ha sido así en 28 de las 33 ocasiones en que, desde 1950, esas primeras cinco sesiones han concluido con un saldo positivo. Las cinco que no ha sucedido esto han sido años de acontecimientos extraordinarios, como la crisis del petróleo de 1973.
 
La explicación que aportan los estudiosos a este fenómeno a priori esotérico pero que no tiene nada de paranormal es que, como el ejercicio natural va del 1 de enero al 31 de diciembre, los inversores institucionales reajustan sus carteras de inversión conforme con sus expectativas sobre el comportamiento del PIB y sus distintos componentes – consumo, inversión y exportaciones –, los beneficios empresariales y los tipos de interés. De hecho, las primeras sesiones del año suelen caracterizarse por elevados volúmenes de negocio y compras o ventas de grandes paquetes de acciones por este motivo.
 
¿Qué dice el "efecto enero" sobre 2004? Pues, sencillamente, que será un año de subida de la Bolsa. Al finalizar las primeras cinco sesiones del ejercicio, el Ibex 35 había ganado el 2,7% respecto al cierre de 2003, así es que, según el "efecto enero", la probabilidad de que sea un año alcista es del 85%.
 
Incluso, viendo el comportamiento de las acciones esta semana se pueden aventurar algunas cosas. Por ejemplo, el alza de las cotizaciones se ha producido a pesar de la caída del dólar cuando, según la sabiduría tradicional de los bolsistas más veteranos, la Bolsa y la divisa estadounidense van de la mano. Y otra cosa, el motor de las subidas ha sido, sobre todo, el sector de las TMT, o sea, tecnológicas, medios de comunicación y telecomunicaciones, desmintiendo así otra verdad establecida del mundo bursátil, esto es, que el mismo sector nunca lidera la subida en dos ciclos bursátiles consecutivos. Pues en este caso parece que sí lo va a hacer.
 
De todas formas, no hay que olvidar una cosa respecto al "efecto enero". La relación existe, es real, pero no es una ley física que como la de la gravedad tiene carácter inmutable.

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