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Emilio J. González

Enel y Acciona, con el tiempo en contra

Cuanto más se demore la escritura del último capítulo de este folletón por entregas, más posibilidades hay de que pueda producirse un cambio político en este país que dé al traste con sus intenciones.

Emilio J. González
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En la historia del caso Endesa aún quedan muchas páginas por escribir y, como en todo buen thriller que se precie, el resultado final no tiene por qué ser necesariamente ni el desguace de la eléctrica española ni su control definitivo por parte del tándem Enel-Acciona. La empresa pública italiana y la constructora controlada por la familia Entrecanales ni mucho menos las tienen todas consigo. Por el contrario, para este dúo ahora todo son prisas, porque el tiempo juega en su contra.

Enel y Acciona temen la judicialización del caso Endesa, una salida natural al punto en que se encuentra en estos momentos este culebrón propio de una república bananera, porque tendría costes muy importantes para ambas compañías que, llegado el caso, podrían dar al traste con sus planes. Los procesos judiciales son siempre inciertos, tanto en su desarrollo como en sus resultados y, en este caso, ni los italianos ni los Entrecanales pueden contar con la intervención del Gobierno para sacarles las castañas del fuego como ha hecho con el dimisionario presidente de la CNMV, Manuel Conthe.  La Justicia, afortunadamente, sigue teniendo bastantes ámbitos de independencia en este país y podría llegar a fallar en contra de las pretensiones de aquellos que han puesto tanto afán en dinamitar la OPA de E.On sobre Endesa.

Además, los tribunales españoles no son los únicos que pueden intervenir en todo este feo asunto. Enel y Acciona compraron en su momento acciones de la eléctrica española a precios por debajo del ofrecido en su OPA, diciendo que no tenían ninguna intención de presentar oferta alguna por la compañía que preside Manuel Pizarro, cuando luego se ha visto que han seguido justo por el camino contrario. Por ello, cualquier accionista que se sienta perjudicado por ello puede emprender la vía judicial, tanto aquí como en Estados Unidos. Y la Justicia norteamericana es muy seria en estos asuntos, como ha venido demostrando a lo largo de los últimos años en todas las demandas que se presentaron contra quienes, de forma ilegítima o mediante información privilegiada, se beneficiaron de la burbuja bursátil de las puntocom.

La judicialización del caso Endesa implica, ante todo, dos cosas. Por un lado, una fuerte incertidumbre acerca de cómo va a terminar todo esto sin que, a estas alturas de la historia, nadie pueda decir cuál va a ser el desenlace final. Por otro, importantes costes financieros para pagar los créditos que han financiado la entrada de Enel y Acciona en Endesa. De esta forma, el problema de la financiación de las maniobras del tándem asaltante entra de lleno en escena. Los créditos generan intereses que hay que pagar y, después, hay que devolver el dinero prestado. Además, ahora hay que solicitar nuevos préstamos para acometer la culminación del asalto a Endesa, pero ¿quién va a conceder los nuevos créditos ante tanta incertidumbre que, como una niebla densa, impide ver el final del camino? ¿A qué precio se van a conceder dichos créditos?

Las cosas, desde luego, no pintan tan bien para Enel y Acciona como parecía hace una semana, después del pacto que ambas compañías alcanzaron con E.On para que los alemanes se retirasen del campo de batalla. La oscuridad que se cierne sobre sus pretensiones tiene también tintes políticos que juegan en su contra. Hasta ahora, las dos compañías han campado tranquilamente por sus respetos no solo con la connivencia del Gobierno español, sino con su ayuda descarada para quitar de en medio cualquier obstáculo que se pudiera interponer entre ellos y su objeto de deseo. Pero cuanto más se demore la escritura del último capítulo de este folletón por entregas, más posibilidades hay de que pueda producirse un cambio político en este país que dé al traste con sus intenciones. El PP ya se lo ha advertido a Acciona y, desde luego, las encuestas sobre intención de voto no dejan lugar a dudas de que, a un año vista de las próximas elecciones generales, y con todo lo que aún puede caer sobre este país, los populares tienen posibilidades de victoria en las urnas, lo que cambiaría por completo el panorama actual del caso Endesa.

Manuel Pizarro, el presidente de la eléctrica española, conoce perfectamente todo esto. Además, es un hombre inteligente, que sabe jugar muy bien con los tiempos y que tiene una habilidad más que demostrada para manejarse con los mercados financieros a la hora de defender a Endesa. De hecho, lleva haciéndolo año y medio, contra todo y contra casi todos, y por ahora nadie ha conseguido arrebatarle el control de la compañía. La judicialización del caso Endesa, por tanto, puede darle a Pizarro un tiempo precioso para evitar que la empresa quede en manos de Enel y Acciona. En realidad, todo se está poniendo en contra de este tándem, sobre todo un tiempo cuyo paso puede dictar a esta historia un final muy distinto al previsto en los últimos días.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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