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Emilio J. González

¿Guerra de OPAs por Iberia?

Lo más probable es que la guerra de OPAs por Iberia solo vaya a tener lugar si TPG se decide a presentar una oferta por la compañía española y si los alemanes quieren responder a ella o van a presentar, directamente, la suya propia

Emilio J. González
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¿Habrá guerra de OPAs por Iberia? La solicitud de información sobre la aerolínea española por parte del fondo de capital riesgo estadounidense Texas Pacific Group con el fin de presentar una posible oferta ha desatado todo tipo de especulaciones en este sentido. Sin embargo, aunque hay varias compañías interesadas en la empresa que preside Fernando Conte, la perspectiva de que la declaración de intenciones de TPG de pie a una puja por la empresa es lejana.

Iberia es una aerolínea de tamaño medio, saneada y rentable, cuyo valor estratégico se acrecienta ahora que la Unión Europea y Estados Unidos han cerrado un acuerdo de "cielos abiertos" que liberaliza el tráfico aéreo entre las dos zonas. Y como liberalizar y empezar las operaciones corporativas es todo uno, desde que se alcanzó dicho acuerdo empezaron a circular los rumores acerca del interés de las grandes empresas del sector por hacerse con Iberia, en especial, British Airways, que participa en su capital y con quien tiene un acuerdo de integración, y la alemana Lufthansa. Los intereses de British Airways, sin embargo, en estos momentos no parecen mirar hacia España sino hacia Estados Unidos, precisamente para tratar de sacar el máximo partido a ese nuevo escenario del tráfico aéreo trasatlántico. De hecho, la declaración de intenciones de TPG ha cogido a los británicos por sorpresa y cuando se encontraban estudiando la entrada en el capital de American Airlines, con quien ya tienen un acuerdo de colaboración. Para British Airways, por tanto, se plantea el dilema de elegir entre los estadounidenses y los españoles. A favor de Iberia cuenta el hecho de la importancia de las rutas con Latinoamérica que opera la compañía española, así como la limitación a un 25% en el capital de American Airlines que impone la administración norteamericana; en su contra juega que las rutas más rentables para British, son, precisamente, los vuelos con Estados Unidos. En este sentido, los británicos tienen una difícil elección ante sí.

Por su parte, TPG es el actual dueño de la australiana Qantas, que en el pasado estuvo participada por British Airways. En este sentido, las intenciones del fondo de capital riesgo norteamericano son claras: la integración de Quantas e Iberia con el fin de empezar a crear un operador global. En este sentido, la posible OPA de TPG pudiera no ser un problema para los británicos. Éstos podrían optar por vender o por permanecer en el capital de Iberia y entenderse con los norteamericanos. Hasta puede que la entrada de Qantas en Iberia a través de TPG diera lugar a una colaboración amplia, a tres bandas, entre las aerolíneas española, australiana y británica que complementaría perfectamente la operativa actual de British. Por consiguiente, el hecho de que el fondo de capital riesgo estudie la posibilidad de quedarse con Iberia no es algo que, a priori y teniendo en cuenta otros intereses de British Airways, vaya a forzar a ésta última a presentar una contraoferta.

El escenario cambiaría radicalmente si quien diera respuesta a los estadounidenses fuesen los alemanes. Lufthansa sí está interesada por Iberia, cuyas rutas internacionales, sobre todo con Latinoamérica, resultarían estratégicas para la aerolínea germana. Pero si los alemanes trataran de quedarse con la compañía española, esto sí podría dar lugar a una contraoferta británica, puesto que la adquisición de Iberia supondría convertir a Lufthansa en un competidor europeo de muchísimo peso con quien British Airways tendría más difícil entenderse.

En consecuencia, lo más probable es que la guerra de OPAs por Iberia solo vaya a tener lugar si TPG se decide a presentar una oferta por la compañía española y si los alemanes quieren responder a ella o van a presentar, directamente, la suya propia. Ese es el escenario en el que, posiblemente, los británicos intervendrían. La cuestión es si es el más probable, cosa que, hoy por hoy, no parece ser así. No hay más que ver la reacción a la baja de las acciones de Iberia al conocerse la noticia, ya que la Bolsa no está barajando la perspectiva de una pugna por la empresa que preside Fernando Conte... siempre y cuando el Gobierno de Zapatero no se meta de por medio, considerando a Iberia una empresa estratégica y volviendo a crear un lío monumental como el que ha organizado en torno a Endesa.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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