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Emilio J. González

La receta del Gobierno: más crisis

Todo lo que está haciendo o proponiendo el Ejecutivo en materia de economía no es más que una receta para agravar la crisis. Para eso, mejor que siga sin hacer nada, como en la pasada legislatura.

Emilio J. González
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No sé si se debe a la obsesión de Zapatero por demostrar que el PSOE es más social que el PP, como insistió una y otra vez durante la campaña electoral y viene repitiendo machaconamente desde entonces –algo que le condiciona al cien por cien la política económica– pero lo cierto es que el Gobierno, en cuanto empieza a anunciar medidas, no da una y más que arreglar una situación que todo el mundo menos el Ejecutivo coincide en calificar de muy grave, lo que hace es poner las cosas aún peor si cabe.

Un ejemplo de ello lo tenemos en la política del ministro de Trabajo contra el paro. De Celestino Corbacho, en razón del asiento que ocupa en el Consejo de Ministros, cabría esperar propuestas del tipo reducciones a las cotizaciones a la Seguridad Social para ayudar a las empresas a mantener el empleo y fomentarlo, nuevas modalidades contractuales más flexibles y, en general, todo tipo de medidas que ayuden a las empresas a sobrevivir y evitar la quiebra. Pues no, todo lo que está saliendo de su Departamento va justo en la dirección contraria. Que la economía española tiene que ajustar costes y precios a la baja –ya que al pertenecer al euro no puede devaluar– pues toma subida del salario mínimo interprofesional para dar ejemplo a los sindicatos cuando se sienten a negociar los incrementos salariales para este año. Que las empresas necesitan prescindir de parte de su personal para poder sobrevivir, pues vengan nuevas trabas a los expedientes de regulación de empleo para tratar de frenar la escandalosa subida del paro. Que las multinacionales no se encuentran a gusto en España y sueñan con irse a Marruecos o a Europa del Este, pues pongan más trabas a los ajustes que tienen que llevar a cabo para sobrevivir. Así, Corbacho, que pretende evitar que el desempleo se dispare, lo único que va a conseguir va a ser agravar todavía más el problema porque sus medidas el único efecto que van a tener va a ser dificultar aún más la supervivencia de esas compañías que son tan necesarias para generar puestos de trabajo y bienestar, para superar la crisis mediante sus inversiones y sus contrataciones. No hay más que ver las estimaciones que hablan de que España superará la tasa de paro del 15% en el primer trimestre de este año para entender lo que sucede y lo que va a pasar.

Pero es que el presidente del Gobierno tampoco le va a la zaga, sino todo lo contrario. Zapatero se cree que la salida de la crisis se encuentra en repetir el mismo tipo de medidas erróneas que puso en marcha Roosvelt para tratar de sacar a Estados Unidos de la Gran Depresión, cosa que sólo se consiguió, por desgracia, debido a la Segunda Guerra Mundial, no al New Deal. Así, los programas de inversión pública de Roosvelt se ven ahora reproducidos en los 8.000 millones de euros que el Gobierno destina a los ayuntamientos para realizar obras y, de esta forma, contratar a parte de la ingente cantidad de parados que ha dejado tras de sí el estallido de la burbuja inmobiliaria. Pues eso, como ya he dicho en varias ocasiones, no es más que pan para hoy y hambre para mañana porque en cuento el Ayuntamiento de turno termine la construcción de, pongamos por ejemplo, la piscina o el polideportivo del pueblo, o de asfaltar las calles, esos trabajadores volverán a engrosar las colas en el Servicio Público de Empleo. Más valdría que ese dinero fuera destinado a que las corporaciones locales pagaran sus deudas con las empresas, con el fin de ayudar a la supervivencia de las mismas y al mantenimiento de sus puestos de trabajo.

Y eso por no hablar ya de la financiación autonómica. Con la que está cayendo, con el déficit público disparado y con la deuda española en el punto de mira de las agencias de calificación y de los inversores de todo el mundo –como demuestra la subida constante y diaria del diferencial de tipos de interés con Alemania–, a Zapatero no se le ocurre nada mejor que transferir importantes cantidades de dinero a las comunidades autónomas con el nuevo modelo de financiación, unos recursos que muchas de ellas van a dilapidar como vienen haciendo desde hace tiempo con el dinero de que disponen, en lugar de utilizarlo para bajar los impuestos a los ciudadanos y las empresas. Puestos a tener déficit, es mejor que sea por este último motivo, porque estimula el crecimiento y el empleo y, con ello, la recaudación fiscal a medio plazo, que por malgastar como está haciendo Zapatero los recursos del Estado, endeudándolo hasta las cejas de forma gratuita, en vez de hacerlo para cimentar la salida de la crisis y el crecimiento económico futuro. Sería mucho mejor que tantos miles de millones de euros que se van a transferir a las autonomías –que malgastan mucho y, salvo Madrid, no bajan impuestos– se dedicaran, precisamente, a las medidas que son necesarias para superar una crisis que ya se perfila muy profunda y duradera; una crisis que exige, para superarla, pensar más en lo que hay que hacer para crear empleo que en lo muy social que es este Gobierno.

Todo lo que está haciendo o proponiendo el Ejecutivo en materia de economía no es más que una receta para agravar la crisis. Para eso, mejor que siga sin hacer nada, como en la pasada legislatura. Puestos a elegir entre males, siempre es mejor optar por el menor.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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