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Emilio J. González

Mr. Bean entra en acción

Zapatero ha entrado en la presidencia de la UE como Mr. Bean, destrozando todo lo que encuentra a su paso. Lo malo es que mientras el personaje cómico británico al final sale siempre bien parado, a ZP no le va a pasar lo mismo.

Emilio J. González
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Si alguien tenía alguna duda acerca de que la seriedad en la España de Zapatero brilla por su ausencia, el estreno de ZP como presidente de turno de la Unión Europea la ha despejado por completo. Vamos, a quién que no sea él se le ocurre decir que hay que sancionar a los países que incumplan sus planes de estabilidad cuando la primera nación que va a faltar a sus compromisos con la UE es, muy probablemente, la que preside él, por desgracia para nosotros, los sufridos españoles. Es como si un convicto de robo pidiera el endurecimiento de las penas por latrocinio, o sea, algo inimaginable. Pero con Zapatero –con él y de él– ya se puede esperar cualquier cosa, especialmente después de aquello de la Cumbre de Copenhague, a lo ‘Indio Lelo’ como decía César Vidal, de que la Tierra no es de nadie, sino del viento. Ahora, por lo visto, debe creerse que él es presidente de la Unión Europea porque ha ganado unas elecciones, o porque ha sido nombrado por aclamación popular dada su enorme talla de estadista internacional, cuando lo cierto es que desempeña en la UE ese papel porque es el presidente de un país al que, por el sistema de presidencias rotatorias a partir del listado alfabético de Estados miembros, le ha tocado estar al frente de los destinos comunitarios durante seis meses. Si el síndrome de La Moncloa alejó a González y Aznar de la realidad, en Zapatero ha hecho verdaderos estragos.

¿Alguno de los asesores monclovitas se ha enterado de la factura que tendría que pagar España si se aplicara lo que dice ZP? Pues permítanme que les instruya en un momento. Según el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la sanción a cada país que incumpla sus planes de estabilidad es del 0,2% del PIB más la décima parte de la diferencia entre el nivel de déficit del 3% del PIB y el desequilibrio de las cuentas públicas que experimente dicha nación. Si esta regla se le aplicara a España en estos momentos, tendríamos que aportar a las arcas comunitarias una cantidad equivalente al 1,2% de nuestro PIB, como si no tuviéramos ya bastante problemas con nuestro ‘agujero’ fiscal, que con este Gobierno no hay manera de reducirlo, con los largos años de depresión que tenemos por delante y con la debilidad de nuestras finanzas que nos puede llevar a la suspensión de pagos, según temen cada vez más y más analistas. Dice el refrán, muy sabiamente, que en boca cerrada no entran moscas. ¡Qué bien hubiera estado Zapatero quedándose calladito! Porque lo que acaba de decir, en el mejor de los casos, va a provocar hilaridad en toda la Unión Europea, en todo el mundo.

ZP se ha atrevido a criticar a una periodista española que ha puesto en cuestión su capacidad para liderar la UE, después de que toda la prensa internacional haya hecho lo mismo a lo largo de los últimos días. Con declaraciones como la que ha hecho desde luego deja bien claro que no está a la altura de las circunstancias ni del cargo institucional que, por ironías del destino, le toca desempeñar en esta primera mitad de 2010. Y encima sigue insistiendo en eso de que estamos a punto de salir de la recesión. Sí, estaremos a punto de ello, pero también estamos al borde de la suspensión de pagos y, en el mejor de los casos, de una larga y dura etapa de depresión. Ya lo dijo recientemente el secretario de Estado de Economía, el señor Campa, que hasta 2015 no bajará la tasa de paro al nivel del 8%, y eso suponiendo que nos coloquemos en el mejor de los escenarios posibles para la economía española.

En otras circunstancias, posiblemente todo esto nos movería a la risa. Ahora, en cambio, es para llorar de amargura porque en todo el mundo, y después de la que le ha caído a España en la prensa internacional, se va a mirar con lupa a nuestro país. Y ZP no ha hecho más que confirmar lo que los periódicos y revistas más importantes del planeta han venido diciendo acerca de su incapacidad para liderar nada. Eso nos va a pasar, con toda probabilidad, una factura muy alta en términos de dificultades aún mayores para financiar nuestra economía y nuestro déficit público porque, ¿qué inversor se arriesgaría a colocar su dinero en esta España? Como si ya no tuviéramos bastante con nuestros graves problemas económicos y los que además nos crea este Gobierno. Vamos, que gracias a EuroZP podemos estar uno o varios pasos más cerca de la bancarrota del país.

Zapatero ha entrado en la presidencia de la UE como Mr. Bean, destrozando todo lo que encuentra a su paso. Lo malo es que mientras el personaje cómico británico al final sale siempre bien parado, a ZP no le va a pasar lo mismo. Y los destrozos que ya empieza a ocasionar los vamos a tener que pagar todos los españoles a base de mucho paro y mucha pobreza.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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