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Emilio J. González

Punto crítico

Emilio J. González
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La Bolsa terminó el viernes en el nivel crítico a partir del cual puede iniciarse una nueva fase de caídas. El Ibex 35 cerró la semana en 5.717 puntos, ligeramente por debajo del soporte de 5.750 puntos cuya ruptura dispara todas las alarmas. Además, lo más preocupante de todo es que en esa última sesión, en la que el índice selectivo del mercado español se dejó el 1,73% y marcó el nuevo mínimo del año, se produjo con volumen de ventas. Puede que esté inaugurándose u nuevo proceso bajista cuyo suelo es el nivel de los 5.250 puntos. En este sentido, la reacción del mercado el lunes y el volumen que se negocie, sobre todo si la tendencia viene marcada por los números rojos, serán clave para saber si la Bolsa aguantará en estos niveles o volverá a desplomarse como en julio pasado.

Los factores que han llevado a la Bolsa en los últimos días a esta situación son varios. En primer término, por supuesto, se encuentra el que el mercado descuenta la proximidad de la guerra contra Irak y se prepara para ella, pero esto no es nuevo, simplemente se agudiza el sentimiento de pesimismo de las últimas semanas. Más importante es e mal dato de empleo de Estados Unidos, con un aumento de 300.000 personas en febrero en el número de parados. La cifra ha deprimido a Wall Street y los mercados europeos han reaccionado de igual manera.

Lo más importante, sin embargo, es, probablemente la decepción de la Bolsa ante el recorte de un cuarto de punto en los tipos de interés que aprobó el jueves el Banco Central Europeo el mercado pensaba que el dinero debería haberse abaratado medio punto y Wim Duisenberg se quedó a medio camino en una bajada polémica. El recorte viene motivado, esencialmente, para tratar de frenar la escalada del euro y para ayudar a una banca alemana cuya apuesta por el modelo de banca de inversión la ha llevado al borde del abismo, con tendencia por parte de muchas entidades germanas a hundirse en él. La rebaja de tipos serviría para aliviar sus dificultades al aligerar la carga de sus deudas, un problema compartido con muchas sociedades cotizadas europeas que se hubiera aliviado mucho más con una bajada de medio punto. El cuartillo supo a poco, se consideró insuficiente e inútil y el mercado reaccionó de manera negativa.

La bajada de tipos, además, es una trampa doble. Por un lado, no estimulará el crecimiento porque las expectativas de los consumidores y empresarios están hundidas y no se recuperarán hasta que se despejen las incertidumbres en torno a Irak y se vean los resultados; sin embargo, puede ejercer presiones inflacionistas que después tendrán que atajarse con una política monetaria más restrictiva que podría cercenar la tan deseada recuperación de la economía europea. Por otro, aunque el recorte favorece a los que tengan una hipoteca, no hay que dejarse engañar por ello, puesto que un dinero tan barato es algo que no va a durar mucho tiempo. Luego subirá y, con ello, la cantidad que hay que dedicar todos los meses al pago de la letra del piso. Por ello, aunque ahora los tipos son mínimos, no es un buen momento para contratar una hipoteca si se hace a tipo variable.

Volviendo a la Bolsa, ¿qué puede pasar ahora? Si el lunes siguen las ventas, y se hace con volumen, el nuevo desplome está servido. Si el volumen de negocio es escaso, entonces el mercado estará dando síntomas de que, al menos por ahora, el mercado aguanta. Pero conviene no descuidarse porque el equilibrio es delicado.

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