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Emilio J. González

¡Que nos intervengan ya!

Zapatero sigue embarcado en un pulso peligroso con la UE y con los mercados, ya más por obstinación que por otra cosa, jugando a que a él nadie le dice lo que tiene que hacer y sin querer cambiar lo más mínimo su política de gasto público.

Emilio J. González
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José Luis Rodríguez Zapatero ya está prácticamente a punto de conseguir lo que hace tres años pocos hubieran sido capaces de imaginar: que la octava economía del mundo, la que presumía de un crecimiento más que boyante y una creación de empleo envidiable, iba a acabar intervenida por la Unión Europea por culpa de un presidente tan inmaduro como incapaz, que ha convertido una crisis seria en un drama económico y social sin precedentes en la España contemporánea, que amenaza, incluso, con destruir a la propia unión monetaria europea.

Es muy sintomático al respecto lo que está sucediendo estos días. De entrada, Zapatero se ha quedado a presidir el Consejo de Ministros en lugar de viajar a la Cumbre Iberoamericana, cuando de la reunión del Gobierno no ha salido más que la ratificación de las medidas que anunció el pasado miércoles por la vía de urgencia, el anuncio de lo que ya se veía venir –la subida del impuesto sobre el tabaco con la excusa de que su consumo es perjudicial para la salud– y el acuerdo de aprobar a finales de enero la reforma de las pensiones para ver si así convence a los mercados y a la Unión Europea de su predisposición a tomar las decisiones que sean necesarias para superar la crisis. Pero el hecho de que los líderes de la UE, con los que está en contacto casi permanente, quieran tenerle cerca por si acaso hay que convocar un Consejo Europeo extraordinario y de forma inmediata, tras la bronca monumental que le echaron el pasado lunes en Libia, lo que indica es que España puede estar a punto de tener que ser intervenida para evitar males mayores. Porque lo tratado en el Consejo de Ministros para nada justifica la ausencia de ZP de la cita iberoamericana. Y es que todo esto viene precedido por una semana en la que la prima de riesgo de España se ha disparado y sólo se ha corregido cuando el BCE ha actuado comprando deuda española y cuando los mercados han empezado a entrever que las autoridades comunitarias van a tomar cartas en el asunto del problema español, ya que el presidente del Gobierno no hace nada por resolverlo.

Las medidas que acaba de aprobar el Ejecutivo suponen también un nuevo síntoma de que España se encuentra próxima a la intervención. El Gobierno va a quitar a los parados que ya no tienen prestación por desempleo los 420 euros de ayuda que venían recibiendo porque ya no puede pagarlos. Va a privatizar parte de Aena y de Loterías del Estado porque no tiene dinero y necesita como sea reducir el volumen ingente de deuda pública que tiene que emitir los próximos meses y que el mercado no le va a aceptar. Y lo mismo cabe decir de la subida del impuesto sobre el tabaco, cuyo único fin es recaudatorio, por mucho que pretendan vestirlo de otra manera. Y todo esto después de que se conociera esta misma semana que el Gabinete está adelantando emisiones de deuda para tener dinero ya que pintan bastos para España en los mercados porque ni el déficit público se corrige como pretende el Gobierno que se crea todo el mundo, ni la economía va a crecer como a Zapatero le gustaría, un sueño que acaba de expresar en la CNBC estadounidense. La situación de la Hacienda española, por tanto, es prácticamente de quiebra, a pesar de que ni se devuelve a las empresas y autónomos el dinero correspondiente al adelanto del pago por IVA, ni las administraciones están pagando a sus proveedores. Esa quiebra, si no se hace de forma controlada, puede provocar que el euro salte por los aires. De ahí que la UE esté a punto de intervenir nuestro país.

Zapatero, además, no hace nada para evitarlo. Este viernes tenía que haber sido el de los grandes anuncios de recorte del gasto público, del Estado y las autonomías, que no de la Seguridad Social. ¿Ha oído alguien alguna palabra al respecto? Pues no, porque quien está al frente de los destinos de nuestro país sigue sin querer dar su brazo a torcer y tienen que venir los demás a forzarle a hacer lo que no quiere hacer. ZP, en este sentido, sigue embarcado en un pulso peligroso con la UE y con los mercados, ya más por obstinación que por otra cosa, jugando a que a él nadie le dice lo que tiene que hacer y sin querer cambiar lo más mínimo su política de gasto público, cuando por donde hay que empezar para salir de la que tenemos encima es por ahí.

Es triste que un país que concluyó el siglo XX de forma tan brillante empiece el siglo XXI de manera tan lamentable, hundido en la miseria y controlado por la Unión Europea. Dadas las circunstancias, sin embargo, eso es lo mejor que nos podría pasar, a pesar de que implique una quita de la deuda pública que acabe durante años con la posibilidad de volver a captar esa inversión extranjera tan necesaria para impulsar el crecimiento económico y generar empleo; a pesar de que el pago de la deuda va a costarle mucho a la sociedad. Pero todo esto siempre será mejor que permitir a Zapatero que siga haciendo de las suyas porque por doloroso que sea el camino que nos aguarda en los próximos años, con reformas muy duras de por medio, mucho peor sería si a ZP se le deja por más tiempo seguir haciendo de las suyas. ¡Que nos intervengan ya!

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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