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Emilio J. González

Un triste y sospechoso final

Es un triste final para una empresa como la eléctrica y una conclusión más que preocupante para un caso en que se han violentando todas las normas y seguridades jurídicas habidas y por haber con tal de que el Gobierno se saliera con la suya.

Emilio J. González
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La retirada de E.On de la pugna por Endesa, venticuatro horas antes de que concluyera el plazo de aceptación de la OPA que había presentado por la eléctrica que preside Manuel Pizarro, marca el colofón del enorme cúmulo de irregularidades y juego sucio que ha caracterizado al caso Endesa desde que se inició en aquel lejano 5 de septiembre de 2005, cuando Gas Natural trató de hacerse con la empresa a través de la intervención del Gobierno.

Lo primero que llama la atención en el anuncio de E.On es que éste se produzca el mismo día en que el presidente de la CNMV, Manuel Conthe, ha presentado su dimisión. Conthe, que en los comienzos de todo este lío tuvo actuaciones más que criticables, después tuvo el valor de enfrentarse a los designios de Moncloa respecto al futuro de Endesa, tratando de impedir a Enel y Acciona que siguieran torpedeando la OPA de los alemanes mediante el juego sucio que ambos empezaron a desplegar desde que entraron en escena los italianos. La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de Conthe ha sido la oposición de los zapateristas en el consejo del organismo regulador de los mercados financieros a sancionar a la eléctrica italiana y a la constructora de los Entrecanales por sus prácticas. Conthe, entonces, ha tenido un gesto que le honra, el de presentar su dimisión en estas circunstancias. Pero, para E.On, lo que ha sucedido a comienzos de esta Semana Santa en la CNMV ha sido el elemento definitivo que le dejaba fuera de juego. Sin sanción a Enel y Acciona, sin Conthe en el organismo, los alemanes estaban vendidos y han optado por la retirada, ante tantos embates políticos y ante tanto juego sucio en contra suya.

E.On, además, no tenía ya mucho que conseguir en la OPA. Entre Enel y Acciona controlaban directamente el 46% del capital de Endesa. La Sepi, controlada por el Gobierno, se negó a vender a los alemanes su 2,9%. Por último, las operaciones anormales que ha llevado a cabo la agencia de valores Interdin con las acciones de Endesa durante las últimas semanas han dejado sin apenas posibilidades a los alemanes. Para la empresa que preside Wulf Bernotat, el abandono del campo de batalla mediante un acuerdo mínimamente honroso era la única salida posible. Gracias a él, E.On conseguirá activos eléctricos en nuestro país que le permitirán convertirse en el cuarto operador en el mercado patrio, más los activos de Endesa en Italia, Francia, Polonia y Turquía. Un triste resultado para quién aspiró legítimamente a controlar el cien por cien de Endesa pero, al menos, E.On ha conseguido algo.

La trayectoria de los alemanes en el caso Endesa ha sido una lucha constante contra todo tipo de obstáculos levantados por un Gobierno que se ha llenado la boca de decir que el asunto lo tendría que resolver el mercado mientras intervenía una y otra vez en su contra. El Ejecutivo de Zapatero ha sido un enemigo demasiado fuerte para E.On, que ahora tiene que admitir su derrota y rendirse de forma honrosa, si bien los términos de la capitulación, y las consecuencias que puede tener la misma, no son, precisamente, las mejores para el futuro de Endesa.

De entrada, las condiciones de la rendición ya inician un proceso de partición de Endesa, que perderá parte de sus activos en nuestro país, así como los que tiene en Europa. Una de nuestras primeras multinacionales, una de las que estaba consiguiendo poco a poco penetrar en el difícil mercado europeo, ya no va a tener influencia alguna en el Viejo Continente. Y, por desgracia, este puede ser el comienzo de una operación más amplia de desguace de la antigua empresa pública.

Enel y Acciona dirán al respecto que tienen un acuerdo por el cual se comprometen a gestionar conjuntamente Endesa, pero ese pacto vence en 2009. A partir de entonces se abre todo un mar de dudas, puesto que ambas empresas pueden decidir el reparto entre ellas de los activos de Endesa: el negocio de energías renovables y algunas centrales hidráulicas para Acciona, que es lo que pretendía desde un principio, y el resto para los italianos. Además, todavía queda por ver si a Gas Natural le va a caer algo. El acuerdo del Gobierno con Enel y Acciona incluía que le dieran a Gas Natural activos eléctricos y ahora la pregunta es si dicha cláusula se va a ejecutar, cuándo y cómo. Asimismo, hay sospechas de que las operaciones que ha llevado a cabo Interdin con las acciones de Endesa están relacionadas, de alguna forma, con La Caixa y su gasista, sospechas alimentadas por las relaciones entre Interdin y la principal entidad crediticia catalana. Y conviene recordar que lo dispuesto en el Pacto del Tinell acerca de que haya una eléctrica catalana sigue vigente.

Gas Natural, por tanto, es muy probable que aparezca en cualquier momento en el festín que van a darse Enel y Acciona con Endesa, ahora que los alemanes se han levantado de la mesa. Es un triste final para una empresa como la eléctrica y una conclusión más que preocupante para un caso en que se han violentando todas las normas y seguridades jurídicas habidas y por haber con tal de que el Gobierno se saliera con la suya. Las causas de la dimisión de Conthe constituyen un buen y último ejemplo al respecto.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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