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Emilio J. González

Una reacción desmedida

Emilio J. González
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Rudy Dornbush es, actualmente, uno de los economistas más importantes del mundo por sus importantes contribuciones al saber económico, entre las que destaca la teoría de la sobrerreacción de los mercados, según la cual, los mercados financieros reaccionan, en un primer momento, de manera excesiva ante las buenas y las malas noticias, en unos casos porque se acumulan las órdenes de compra y en el otro las de venta. Esto fue lo que le ocurrió a Zeltia el viernes 27 de junio, cuando cayó el 23,95%.

El desencadenante de la caída fue la noticia de que la Agencia Europea del Medicamento no aprobará su compuesto anticancerígeno Yondelis a corto plazo. Las expectativas de los mercados y de la propia compañía es que el organismo europeo diera luz verde a la comercialización del medicamento en su reunión de junio o, con más probabilidad, en la de julio. Sin embargo, ese momento se ha retrasado. En estas circunstancias, lo lógico es que el mercado corrigiese parte de la subida del 46% que llevaba acumulada desde principios de año ya que las expectativas sobre la comercialización y los ingresos de la biotecnológica que preside José Manuel Fernández Sousa han variado. Pero una cosa es esto y otra muy distinta lo que ha sucedido el viernes.

La Agencia del Medicamento no ha dicho ‘no’ a Yondelis, lo que hubiera justificado más que de sobra el desplome experimentado por las acciones de Zeltia. Sólo ha retrasado el momento de tomar la decisión de autorizar o no su comercialización, probablemente porque la empresa gallega es nueva en este mercado y carece del potencial económico y la capacidad de presión de gigantes farmacéuticos como Pfizer, Glaxo SmithKline o Novartis. Además, Zeltia tiene otros tres medicamentos en fase II, es decir, en fase de experimentación con pacientes, y los avances de Yondelis presentados en los últimos congresos internacionales de oncología son indiscutibles. En consecuencia, una caída como la experimentada por sus títulos el viernes no está justificada desde el punto de vista de la situación de la empresa.

¿Qué pasó entonces? Probablemente que había mucho dinero especulativo metido en Zeltia que, ante el retraso, optó por salir en masa. Al levantarse la suspensión de cotización de la compañía y pasar a la subasta de volatilidad, había cuatro millones de venta, casi el 2% del capital de la compañía, de las que la mitad eran órdenes por lo mejor –órdenes introducidas a cualquier precio que se fijase para garantizar su venta. Es decir, el pánico cundió entre muchos inversores, probablemente muy escaldados con lo que pasó en su momento con Terra, que decidieron vender en masa. Esto es lo que hundió la cotización de la biotecnológica gallega. Sin embargo, el castigo sufrido por la compañía probablemente ha sido excesivo, con lo que, en cuanto pase todo esto, es posible que se vea a Zeltia recuperar parte del terreno perdido el viernes y del que puede perder a principios de julio ya que la sobrerreacción ha dejado el precio de la acción bastante atractivo e inducirá compras posteriores. Puede que tarde algunos meses en volver a recuperar los niveles de entre 8,5 y 9 euros en que se ha movido en las últimas semanas, pero las expectativas de que se apruebe Yondelis antes de fin de año siguen ahí. Y muchos aprovecharán la ocasión para tomar posiciones a buen precio con vistas a ese momento.


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