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Emilio J. González

Vicepresidente Keynes

Pero si la economía no crece como dice el Gobierno, ¿qué pasara? Muy sencillo; volveremos de cabeza al déficit público

Emilio J. González
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A estas alturas de la película resulta bastante difícil de creer que los muy cualificados técnicos del Ministerio de Economía no saben hacer las mismas cuentas que ha realizado el sector privado a la hora de saber a qué atenerse respecto al comportamiento de la economía en 2005 y sus consecuencias presupuestarias. Digo esto porque Solbes y los suyos se han quedado solos en la defensa de una previsión de crecimiento económico del 3% para el próximo ejercicio que nadie más se cree, porque está hecha con una estimación del precio del petróleo de 33 dólares por barril cuando hoy se encuentra en 47 dólares y no parece que el año que viene vaya a situarse por debajo de los 40 dólares en el mejor de los casos. Esto significa, simple y llanamente, que la cotización del crudo probablemente restará un mínimo de siete décimas a la tasa de crecimiento económico.
 
En este contexto, y con una economía estadounidense que muestra signos claros de frenazo en su crecimiento, lo lógico es que los presupuestos para 2005 fueran prudentes, por lo que pudiera pasar. Para gastar siempre hay tiempo, pero arreglar los desaguisados cuesta más. Sin embargo, el proyecto de cuentas públicas que presentó el vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, el pasado martes en el Congreso de los Diputados, da la sensación de que adolece de ese necesario recato a la hora de decidir cuánto se va a gastar la Administración Central el próximo año. Sus pagos crecerán el 6,2% y este incremento se supone que viene financiado por un aumento de los ingresos del 6,7%. Pero si la economía no crece como dice el Gobierno, ¿qué pasara? Muy sencillo; volveremos de cabeza al déficit público.
 
Esta conclusión es tan obvia que resulta difícil pensar que se le escapa al Gobierno, que, aún así, insiste en ‘sostenella y no enmendalla’. Y esto es algo que no me parece fruto de la terquedad de los socialistas ni de falta de pericia por su parte a la hora de manejar la calculadora. Por el contrario, creo que se trata de algo deliberado. Me explico. Solbes probablemente sabe muy bien que los efectos positivos de la política económica del PP se agotarán a principios de 2005. Los analistas ya lo vienen advirtiendo desde hace algunos meses, al mismo tiempo que señalan que el PSOE no tiene modelo económico para continuar con el impulso a la actividad productiva proporcionado por el PP. Yo creo, en cambio, que sí que lo tienen y que lo acaban de mostrar ahora. ¿De qué se trata? De tratar de aguantar el crecimiento a base de gasto público a costa de volver al déficit. Sólo que, en lugar de presentar unas cuentas desequilibradas, que les harían blanco de muchas críticas y muy atinadas y levantaría muchas sospechas entre la sociedad, han optado por hacerlas con unas previsiones económicas difíciles de cumplir y luego poner como excusa, si las cosas no salen bien,  a los factores internacionales y todo resuelto.
 
John Maynard Keynes propuso más gasto público y déficit presupuestario para superar las crisis económicas y la aplicación de sus recetas en Europa tuvo como consecuencia un desastre económico y el engorde del Estado a costa de las libertades individuales. En la España de Zapatero parece que Keynes es el vicepresidente económico del Gobierno.

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