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El año que empieza

La red estará, simplemente, mucho más cerca y disponible desde todas partes, lo que llevará a muchas personas a dejar gran parte de la información que necesitan en internet, con la confianza y la comodidad de poder acceder a ella desde cualquier lugar.

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Un año más, llega el momento de escribir una de esas columnas de previsiones que dentro de un año tocará repasar. La correspondiente a este año 2008, además, viene la mar de jugosa: la infinidad de novedades y cambios vividos durante el 2007 presagia cualquier cosa menos un año tranquilo en todos los aspectos tocados por la larga mano de la tecnología.

Yendo de lo general a lo particular, el primer cambio que viviremos será una mayor presencia de la red en la vida cotidiana de las personas. La red está ya presente en muchísimos aspectos: vemos fragmentos de clips extraídos de la red en infinidad de programas de televisión, los periódicos van a la red a abastecerse de materiales informativos, los ciudadanos acuden a la red buscando una gama cada vez más amplia de soluciones, contenidos, recursos o, simplemente, métodos de comunicación.

Pero el 2008, además, representará un cambio fundamental en algo que, hasta el momento, había permanecido al margen de la red, interpretándolo erróneamente como un simple canal más para hacer campañas de marketing tradicional: la política. La segunda mitad del año 2007 ha significado un cambio en el potencial que los partidos ven en internet: lejos ya de ser ese sitio para poner una simple "valla publicitaria con esteroides", internet se conforma como la gran herramienta del político, la que le permite escuchar a la ciudadanía, en la que debe desarrollar herramientas comunicativas que le permitan dotarse de una boca capaz de hablar con la adecuada visibilidad cuando sea necesario, y unas orejas –formas de capturar lo comentado en todo largo y ancho de la red– cuando sea relevante. El período pre-electoral norteamericano, la retirada de la DCMA canadiense y el episodio del canon digital en España que culminó con el apoyo parcial a las propuestas ciudadanas de uno de los partidos mayoritarios demuestran el ocaso de un modo de hacer política de espaldas a la ciudadanía, escuchando únicamente a lobbies organizados para favorecer los intereses de determinados colectivos, y abre la puerta a un futuro en el que la participación de los ciudadanos en la vida política y las instituciones democráticas se llevará a cabo de una manera mucho más habitual, casi cotidiana.

En ese mismo entorno, viviremos un auge de los formatos capaces de posibilitar un intercambio de información fluido. Decisiones como las recientes de Holanda o Noruega demuestran la lógica de un planteamiento inapelable: los ciudadanos tienen que poder comunicarse con la Administración mediante formatos abiertos, independientes de lo que un determinado proveedor tenga que decir. Un proveedor en particular, en cualquier caso, que no cejará en sus empeños por redefinir los estándares a su antojo, y que se encontrará, a finales del próximo febrero, con su última oportunidad de hacerlo: una votación en Ginebra que Microsoft está intentando condicionar de todas las maneras posibles decidirá si el formato OOXML es aceptado como estándar o es considerado, como la lógica debería indicar, incorrecto, innecesario y redundante. Una votación que demuestra igualmente lo comentado en el párrafo anterior: jamás una decisión de un Comité de Estandarización había despertado tanta atención y polémica en la red.

Para el código abierto, todo apunta que el 2008 será un gran año gracias a la progresiva aparición de dispositivos baratos, pequeños o ultraportátiles con precios inferiores a los 300 euros, en los que las opciones lógicas de sistema operativo son diversas versiones de Linux. Esto hará que un número mucho mayor de personas se familiarice con este tipo de sistemas, que se encuentran ya a un nivel de calidad y usabilidad superiores a las opciones mayoritariamente implantadas. Es probable que en alguno de los nuevos dispositivos que vaya a adquirir este año acabe manejando un OS X de Apple (un UNIX, sistema abierto, con una capa gráfica encima para hacerlo más agradable) o un Linux. Y eso, en la medida en la que nos lleve a un ecosistema más alejado de dependencias artificiales y menos tendente al pernicioso monocultivo, es una muy buena noticia.

El 2008 será también el año de la "tecnología verde" o Green IT: como ocurrió antes en tantos otros sectores, tras dedicar los esfuerzos de innovación a obtener máquinas mejores y más potentes, pasaremos a preocuparnos por, además, hacerlas más eco-conscientes: mejor aprovechamiento energético, componentes más reciclables, fabricación que genere menos recursos... Los servidores suponen ya una parte muy importante del consumo eléctrico de los países desarrollados, y tecnologías como la virtualización vendrán a intentar que dicha factura no se convierta en insostenible.

Habrá muchas más tendencias: la información geográfica se convertirá en una parte inseparable de la información de la red, el acceso en movilidad despegará apoyado por tarifas razonables que lo posibiliten, y eso provocará la popularización de sistemas de comunicación en tiempo real que harán que muchas personas pasen a encontrarse mucho más cerca de los suyos. La red estará, simplemente, mucho más cerca y disponible desde todas partes, lo que llevará a muchas personas a dejar gran parte de la información que necesitan en internet, con la confianza y la comodidad de poder acceder a ella desde cualquier lugar. Información de trabajo, de contacto, archivos personales... hasta la sensible información médica pasará a vivir en la red y se beneficiará de las ventajas de ello.

Sin duda, va a ser un año interesante para todos, pero también para esta sección, que inicia ya nada menos que su cuarto año de periodicidad semanal. Será un placer seguir escribiendo sobre ello, seguir contándolo. Y mucho más que ustedes lo sigan leyendo.

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